El peronismo ganó en 6 de las 8 secciones electorales y obtenía el 47% de los votos en toda la provincia contra un tercio de los votos de la alianza La Libertad Avanza.

l gobierno de Javier Milei sufrió hoy una contundente derrota frente al peronismo en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, donde se concentra más del 37% del padrón del país.
En una jornada amarga para La Libertad Avanza (LLA), el frente electoral de Fuerza Patria, que nuclea a los sectores de Axel Kicillof, Cristina Kirchner y Sergio Massa, se impone por más de 13 puntos en el principal bastión peronista.
Escrutadas el 90% de las mesas, el oficialismo provincial se posiciona en el primer lugar con el 47% de los votos, seguido por LLA, con el 33%, Somos, 5,41% y la izquierda, 4,37%. Más relegados quedaron Potencia, con 1,41 %, y Unión Libertad, con 1,34%.
El PJ ganó en la primera y la tercera sección electoral, las zonas más influyentes y pobladas de la provincia. También venció en la cuarta, la séptima, la segunda y la octava.
La de hoy fue la décima elección que se desarrolló en el país. Esta fue la cosecha de puestos de La Libertad Avanza en órden cronológico: en Jujuy, 2°; en Salta, 2°; en Chaco, 1°, en alianza con el gobernador radical Leandro Zdero; en San Luis no compitió con sello propio; en la Ciudad de Buenos Aires, 1°; en Misiones, 2°; en Santa Fe, 3°; en Formosa, 3°, y en Corrientes, 4°. Hoy, también terminó segundo, a 13 puntos del PJ, en una elección de fuerte impacto nacional.
La batalla central fue protagonizada por el ministro bonaerense, Gabriel Katopodis, en la circunscripción que abarca la zona norte y oeste del conurbano y que era clave para las necesidades de la Casa Rosada. Allí, la boleta de Fuerza Patria le ganó a Diego Valenzuela (LLA), intendente de Tres de Febrero por 47 a 37. “Es un freno a Milei”, dijo Katopodis. En la previa de la elección, los libertarios se habían entusiasmado con la chance de edificar en la primera una victoria ajustada que les permitiera inclinar el resultado global de la provincia a su favor. Pero la caída fue más dura de lo esperado.
Desde temprano se impuso el tono triunfal en el comando electoral del peronismo en La Plata. A minutos de las 21, Katopodis, primer candidato a senador de Fuerza Patria por la primera, se mostró envalentonado. Dijo que el peronismo le había puesto un “freno” a Milei en las urnas.

“La unidad fue clave para el resultado que obtuvimos”, remarcó Sebastián Galmarini, uno de los colaboradores estrechos de Massa, antes de que se conocieran las cifras del recuento provisorio. Un rato antes había hablado Carlos Bianco, ministro de Gobierno y hombre de máxima confianza de Kicillof, quien se limitó a describir el operativo inédito desplegado en la provincia para organizar las legislativas locales, en las que se eligieron diputados, senadores, concejales y consejeros escolares. “Fue un día histórico. La jornada transcurrió con normalidad”, afirmó Bianco.
En el peor revés electoral que padece Milei desde que llegó a la Presidencia, Fuerza Patria doblegó a la escudería de LLA en las secciones electorales más pobladas y decisivas.
Como se presagiaba, la boleta patrocinada por Kicillof, quien superó una prueba de fuego en plena interna con el núcleo duro del kirchnerismo e intentará ahora consolidarse un nuevo liderazgo rumbo a 2027, logró un triunfo arrollador en la tercera sección, la zona de mayor influencia del PJ. En el territorio donde el peronismo es casi imbatible desde el retorno de la democracia, la lista que presidió la vicegobernadora Verónica Magario derrotó por 53 a 28 a LLA, que llevó al excomisario Maximiliano Bondarenko, como primer candidato a diputado bonaerense.
En la segunda y la cuarta, Milei pagó un costo alto por las fugas de intendentes que supieron acompañar a LLA, como Pablo Petrecca (Junín), Guillermo Britos (Chivilcoy) o Sebastián Passaglia (San Nicolás).

En La Plata, la octava sección, la boleta empujada por el intendente Julio Alak, uno de los principales aliados de Kicillof, venció a Francisco Adorni (LLA), hermano del vocero presidencial, por 43 a 37 puntos.
El gobierno nacional pudo festejar en la quinta sección, donde Guillermo Montenegro, uno de los nueve intendentes de Pro que se sumaron al frente de LLA, hizo valer su poder en General Pueyrredón para superar a Fernanda Raverta, la aspirante a senadora provincial que impulsó La Cámpora. También salvó la ropa Oscar Liberman, la gran apuesta de los Milei en la sexta sección, donde el epicentro de la disputa se dio en Bahía Blanca, la ciudad afectada por las inundaciones.
El resultado debilita la figura de Milei de cara a las legislativas nacionales del 26 de octubre, el primer test nacional que atravesará la gestión de LLA. El castigo que le propició el electorado bonaerense al Presidente tampoco fue atenuado por un nivel de ausentismo más bajo de lo que anticipaban los encuestadores en la previa de una elección atípica. Es que los estrategas de Milei en Buenos Aires se esperanzaban con la chance de que un incremento de la participación iba a fortalecer a la escudería de LLA, para contrarrestar el peso del aparato del peronismo, que controla 83 de los 135 municipios de la provincia.
Si bien la abstención fue más reducida de lo esperado, solo votó un 63% del padrón bonaerense. El promedio de participación en las últimas elecciones de medio término en Buenos Aires había estado en torno al 76% -la mayor caída había sido en 2021, durante la pandemia, cuando votó el 70%-. Por lo tanto, Milei también comienza a padecer la crisis de representación que afecta a la mayoría de los partidos tradicionales hace cuatro años. Así como el desencanto social con la política y su diatriba contra la “casta” lo ayudaron en su inesperado ascenso en el poder, la apatía electoral ahora también se convierte en una amenaza para el Presidente.
La Casa Rosada enfrenta ahora el escenario más temido. La elección bonaerense se había vuelto crucial para el futuro del gobierno de Milei y había generado nerviosismo en los mercados, que esperaban conocer qué grado de respaldo tenía el proyecto de LLA en el principal distrito del país y qué posibilidades había de que el kirchnerismo sueñe con un regreso al poder en 2027.
El Gobierno había arribado al test bonaerense en su peor momento desde que Milei asumió la primera magistratura. A las turbulencias cambiarias que la administración nacional atribuyó al temor que provocaba en los mercados el riesgo de un triunfo del peronismo se sumó el estallido del escándalo del caso Spagnuolo, que derivó en una causa judicial sobre el supuesto pago de coimas en el área de Discapacidad que acorraló a los Milei en la recta final de la campaña.
Con ese trasfondo, Milei lidiará desde mañana con un desafío interno: tendrá que cohesionar una fuerza que padece las peleas intestinas entre los dirigentes “territoriales” que responden a la hermana del jefe del Estado y los Menem y los integrantes de la agrupación militante Las Fuerzas del Cielo, que se referencian en Santiago Caputo, el principal asesor presidencial.





