El mandatario abrió su intervención con una referencia directa al dato inflacionario. Admitió que “no le gustó” e incluso dijo que le “repugna”, en paralelo, dejó en claro que no habrá cambios en el rumbo. Ratificó el ajuste fiscal, la política monetaria restrictiva y la continuidad del programa.

En su discurso ante AmCham (Cámara de Negocios de Estados Unidos en Argentina) y con el último dato de inflación del 3,4% mensual en marzo, el Presidente afirmó: “Habitualmente, los políticos cuando reciben un mal dato suelen fingir demencia o hablar de cualquier otra cosa. Nosotros tendríamos un montón de cosas buenas para hablar el día de hoy, pero como soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas de la política tradicional, y como odio la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna, voy a hablar de inflación”.
Y continuó: “Una de las cosas importantes con esto es explicar y tener claro lo que está pasando. Es el primer paso para encontrar una solución. En ese sentido, tenemos que entender por qué 3,4%, por qué la inflación viene subiendo. Para nosotros es bastante claro lo que está pasando. Al margen de lo que voy a explicar, también les voy a explicar por qué estamos convencidos de que la inflación para adelante va a bajar”.
Luego, habló de “dos shocks de características descomunales” a mediados del año pasado y recordó que la inflación en mayo fue de 1,5% “luego de que Manuel hiciera esa extraordinaria elección en CABA”.
“Lo más interesante es que a partir de ese momento comenzó un ataque feroz de la política, al corazón del modelo. El Congreso pasó más de 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal. No lo lograron”, sentenció.
Y agregó: “Tenemos que tener conciencia de que Argentina enfrentó una corrida por el equivalente al 50% del M2. En cualquier momento de la historia, Argentina hubiese volado por los aires. No solo que no voló, sino que recibimos un fuerte respaldo en las urnas. Le sacamos 17% al kirchnerismo y dimos vuelta la elección en PBA. La gente no quiere volver al pasado, si seguimos haciendo las cosas bien, tarde o temprano las cosas van a empezar a salir bien“.
En esa línea, aseguró: “Hay dos elementos adicionales. Si ustedes miran la inflación mayorista, la que se adelanta, viaja en torno al 10%. Tenemos que terminar de acomodar los precios relativos y converger hacia ahí. Lo que hay que hacer es tener paciencia. No hay que desesperarse. Cuando uno se desespera, toma malas decisiones. Nosotros no vamos a ir en contra de la teoría económica y de la evidencia empírica. Tampoco vamos a violentar nuestros valores morales al momento de diseñar la política económica”.
“Eso lo que explica este salto en la tasa de inflación. Estamos purgando lo que fue la caída en la demanda de dinero en la segunda mitad del año pasado, más estos efectos estacionales. La política monetaria no cambió. Por lo tanto, esto no es inflación estrictamente. Es que pegó un salto el nivel de precios por cambios en los precios relativos, pero la inflación de largo converge en la internacional. Al equilibrio al que vamos no cambió”, completó.
Además, en tono efusivo, ratificó el rumbo económico: “La teoría económica y la evidencia empírica dicen que lo que tenemos que hacer es mantener el equilibrio fiscal, seguir con la motosierra. En la última reunión de gabinete di la orden de que la motosierra no para. Vamos a seguir recortando el gasto público para seguir rebajando impuestos porque los impuestos son un robo. Vamos a sacar todos los pesos de la calle hasta que colapse el índice de inflación. No vamos a ceder un ápice en seguir desregulando, porque cuando ustedes desregulan, liberan rendimientos crecientes y eso genera crecimiento económico, abriendo la economía, porque cuando la abren, se amplía el tamaño del mercado, se liberan más rendimientos crecientes y genera más crecimiento económico. No vinimos para eternizarnos en el poder, vinimos a escribir la mejor página de la historia argentina“.
Y concluyó: “El caso argentino dice que tenemos que seguir por la senda de la ortodoxia innegociable. Como si esto fuera poco, nuestra política es justa. Tiene que ver con nuestros valores morales, nuestros valores señalan que mentir está mal, que robar está mal. No vamos a hacer eso. La moral como política de Estado dice que nosotros no nos vamos a apartar de ninguna manera de los valores judeocristianos y vamos a atarnos del palo del barco porque no vamos a escuchar el canto de las sirenas. Vamos a escribir la mejor página de la historia argentina, nos acompañen o no nos acompañen. Si no nos acompañan, nos volvemos a casa. Todos podemos volver a trabajar en el sector privado. Pero si sale bien, Argentina habrá dado un paso para ser grande nuevamente”.





