El piloto argentino completó un sólido trabajo y acabó las 63 vueltas tras el accidente en la clasificación. Max Verstappen ganó y dejó atrás a los McLaren.

En una carrera entretenida, Max Verstappen manejó de gran forma y ganó el Gran Premio de Emilia Romaña en Imola, en lo que fue el GP número 400 de Red Bull en la Fórmula 1. Lando Norris (2°) y Oscar Piastri (3°) completaron el podio. Lewis Hamilton (Ferrari) y Alex Albon (Williams) cerraron los cinco primeros.
Por su parte, Colapinto pudo completar un buen trabajo tras el accidente que sufrió en la clasificación. Si bien mantuvo su posición de salida (16°), logró manejar los neumáticos y completó las 63 vueltas de la prueba. ¿Próxima parada? El próximo fin de semana se viene Mónaco.
Este domingo, a las 11 de la mañana, acompañado por Sam Mallinson, jefe de prensa de Alpine, Franco apareció en el garaje del equipo. Estaban acabadas las últimas reparaciones al coche accidentado el sábado. Una vez rescatado de la leca, finalizada la prueba de clasificación, los mecánicos comenzaron a reparar los daños que le ocasionaron las barreras de contención a la salida de la curva de Tamburello. Solo se había visto afectado el frontal. Uno de los mecánicos comentó a ESPN: “El golpe fue muy fuerte, pero por suerte el chasis está intacto”.
Se cambiaron todos los brazos de carbono perfilados de suspensión, los portamazas (manguetas que sujetan las pinzas de frenos, los brazos de la suspensión y las “cacerolas” de carbono que envuelven las pinzas y el sistema de frenado para ayudar a una mejor refrigeración). Se instaló un nuevo alerón delantero y otros componentes aerodinámicos de la zona baja del coche.
Fue una operación de precisión que el sábado duró hasta el horario reglamentado por la FIA. A las 19 de ese día se dejaron de lado las herramientas y se tapó todo el coche con una manta de protección que se quitó el domingo. Se trataba de no romper el “toque de queda” reglamentario que establece horarios para el trabajo de los mecánicos. Así, el día siguiente, ya el domingo por la mañana, justo en el momento establecido para trabajar, a las 10 horas se reemprendió la tarea y todo quedó listo para la carrera. Los valores de suspensión y alineación eran iguales a los del sábado por la tarde. “El coche está muy bien equilibrado”, había manifestado Colapinto.
El viento que había soplado con fuerza temprano por la mañana se había calmado y era apenas una brisa corriendo a lo largo de la estrecha calle del paddock, invadida por el sol. Periodistas, VIPs, presidentes de compañías italianas y europeas patrocinadores de varios equipos se refugiaban a la sombra de los camiones taller. Intentaban evitar un poco el calor húmedo, habitual de esta región en primavera, y, sobre todo, escrutar mejor los mensajes en las pantallas de sus celulares. Más lejos, del lado de las tribunas frente a los boxes, sonaba machaconamente y a todo volumen música disco, con un retumbar que llegaba incluso a sugerir la vibración de un terremoto en la sala de prensa adjunta.
Así como Piastri se cuidó de ir al roce con Max, Colapinto no reaccionó cuando Nico Hülkenberg lo atacó en esos primeros compases. A partir de ahí, fue hilvanando una carrera en la que dio prioridad a la seguridad. Aunque tuvo, sin embargo, una ligera excursión pisando la leca, Franco estaba concentrado en ver la bandera a cuadros.

Había que volver a construir y comenzar a olvidar el incidente del sábado. Su compañero Gasly, que había arrancado desde la décima posición, iba a perder cinco puestos cuando él también se fue a la leca durante un buen trecho. Perdió cinco posiciones.
Franco hizo uno de los “stints” más largos con los neumáticos medios (los de banda amarilla). Momentáneamente, había girado en la novena posición mientras los rivales entraban en boxes, pero no era su nivel real. Entró y le pusieron los duros en la vuelta 23. Momentáneamente también, comenzó a remar desde la última posición.
Poco después, al declararse virtual safety car por el abandono de Esteban Ocon, como ya había entrado a boxes, los que no lo habían hecho se vieron favorecidos. Cuando su juego de neumáticos se desgastaba, desde atrás Gasly comenzó a acecharlo con calzado nuevo. El equipo dio la orden de cambiar posiciones y Franco obedeció.
En los últimos compases de la carrera, con un safety car propiciado por el abandono de Kimi Antonelli (Mercedes), Franco entró a poner su tercer juego de neumáticos y giró, no sin antes luchar contra Lance Stroll hasta el final. Fue entonces que repitió lo del día de su debut en Monza el año pasado: tras el relanzamiento en la vuelta 54 tras el SC propiciado por el abandono de Kimi Antonelli, igualaba nueve vueltas los tiempos de Gasly. Contundente. Al final mostraba su poderío. A nivel resultado acababa como había comenzado: 16º.

Cuando llegó a la zona de atención a los periodistas, se veía a un Colapinto muy diferente al del sábado. Mucho más relajado, esbozando una sonrisa cuando respondía. Nada que ver con los labios tensos que apenas querían moverse el día anterior. Comenzaba diciendo: “Tenía muy buen ritmo con los neumáticos medios. Después de poner los duros, ese ‘virtual safety car’ me mató”.
Tras la segunda parada que hicieron algunos de sus rivales más directos y aprovechando el safety car para entrar en la vuelta 46, volvió a avanzar hasta la que iba a ser la 16ª posición final.
Su capacidad para tener buen ritmo en carrera sigue intacta. Tras poner por segunda vez el calzado duro, sus tiempos se asemejaban a los de Gasly. En la vuelta 57 marcaba 1m20,345, contra 1m20,398 de Gasly en la ronda 58, aunque hay que tener en cuenta que los neumáticos del pilarense tenían unas cuantas vueltas menos.
También llegó a luchar contra el Aston Martin de Lance Stroll, coche que había recibido importantes mejoras que le habían permitido a Fernando Alonso clasificar quinto el sábado, con un avance de medio segundo en el Aston respecto de sus rendimientos anteriores hasta esta carrera.
Contaba así su batalla contra Stroll: “En las curvas pasaba a 3/10 (de Stroll), pero en las rectas él se alejaba”. Y quería hacer balance: “Hay que trabajar para seguir aprendiendo. Del auto tenemos buena data para ir a la próxima con más aprendizaje (que es el Gran Premio de Mónaco el próximo domingo). Estoy contento. No es el resultado que esperaba, pero es lo que hay”.





