Con gol de Leandro Paredes de penal sobre el final de primer tiempo, el Xeneize se impuso al Millonario y llegó a los 24 puntos en 14 fechas.

Boca Juniors se quedó con el Superclásico del fútbol argentino al vencer a River Plate por 1 a 0, con el gol de penal de Leandro Paredes (PT 45+2m), en un Monumental colmado que estalló de bronca en el final y reclamó un supuesto penal en el cierre del partido.
El equipo de Claudio Úbeda, a un paso de la clasificación en los playoffs del Torneo Aprtura, supo jugar el partido. Cuidó al joven Leandro Brey en el arco y se defendió con Paredes como abanderado. River tuvo la pelota durante gran parte del primer tiempo, con buenas apariciones de Kendry Páez y Marcos Acuña, pero la salida de Sebastián Driussi por lesión le cambió los planes.
El goleador en la gestión de Eduardo Coudet, que sufrió su primera derrota como DT de River, fue una baja sensible. En su lugar ingresó Maxi Salas, quien dispuso de una chance sobre el cierre del primer tiempo, cuando los dos se animaron un poco después de tanta batalla lejos de los arcos.
La más clara estuvo en los pies de Miguel Merentiel, quien ajustó tanto la definición de cara a Beltrán, que la pelota pasó rozando el palo. Fue un aviso.
Luego, llegó la jugada del penal. Lautaro Rivero tocó la pelota con la mano en un intento de rechazo y la revisión del VAR hizo que Darío Herrera, de floja actuación, reviera su decisión. Paredes tomó la pelota, puso el 1-0 y lo gritó de cara a la gente de River.
El volante campeón del mundo hizo el gesto desafiante del “Topo Gigio”, aquel que inmortalizó Juan Román Riquelme, presente en el Monumental para ver a su equipo.
En la segunda etapa, River jugó nervioso. La salida de Kendry Páez le quitó algo de fútbol y por momentos cometió errores en la última línea con pérdidas inexplicables.
Boca se mostraba muy atento, abroquelado, sin otorgar espacios. Sin proyecciones por las bandas, Úbeda apostó por la velocidad de Exequiel Zeballos y el Changuito contó con dos situaciones terminaron en las manos de Santiago Beltrán, el otro joven arquero debutante en el Superclásico.
Boca dejó transcurrir el tiempo, aún ya sin Paredes ni Bareiro, se plantó atrás advertido por la escasa inventiva de su clásico rival. River ni siquiera pateaba al arco y su gente, que colmó el estadio, se mostró impaciente en varias ocasiones.
En tiempo adicionado, todo River reclamó penal por un empujón de Lautaro Blanco. Herrera dijo que no y desde el VAR, a cargo de Héctor Paletta, no hubo llamado alguno.
En un Superclásico de bajo vuelo, Boca alzó las manos, se quedó con un triunfo importante que fortifica su presente, el cual lo tiene con buen inicio en la Copa Libertadores.
A River se le abre una incógnita gigante. El equipo de Coudet recibió un alto impacto. Por el rival, el resultado y porque en cancha quedó en deuda. El invicto y los triunfos taparon las carencias de un equipo que no pasó una prueba de fuego.





