El último informe del organismo reflejó el movimiento de los precios al consumidor tras el reciente ajuste cambiario y la eliminación del cepo.

Luego de la salida del cepo cambiario a mediados del mes pasado y tras el pico de marzo, la inflación retomó un camino de desaceleración que fue celebrado en Casa Rosada. Por debajo de lo esperado por el mercado y con ayuda de menores subas en alimentos, el índice de precios de abril fue de 2,8%.
Los precios acumularon un 11,6% en el primer cuatrimestre y 47,3% en los últimos doce meses, según el Indec.
Los aumentos se habían acelerado en el tercer mes del año hasta un 3,7% -en enero, el índice había sido de 2,2% y en febrero, de 2,4%- gracias al impacto de los valores estacionales (8,4%), entre ellos, la fruta, la verdura y la educación. También impactó una fuerte alza de la carne. Esta vez, estos precios jugaron a la inversa y fueron los que ayudaron a deprimir el índice de precios (IPC) que elabora el organismo. Los estacionales y los regulados estuvieron abajo del nivel general, 1,9% y 1,8%, respectivamente.
La inflación núcleo o los llamados “precios libres” –porque no contemplan los valores estacionales ni los regulados- había tenido un alza de 3,2% en marzo pasado. Se trata de la misma variación que tuvo durante abril (3,2%). Desde septiembre del año pasado, esta medida oscila entre 3,3% y 2,4% (en enero de este año fue la menor variación). ¿Lo positivo? No se aceleró tras la salida del cepo.
La división de mayor aumento en el mes fue Restaurantes y hoteles (4,1%), por alzas en los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar. Le siguió Recreación y cultura (4,0%), principalmente por incrementos en Servicios recreativos y culturales. El capítulo que registró la mayor incidencia en todas las regiones fue Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,9%), por los avances en Carnes y derivados, Leche, productos lácteos y huevos y Pan y cereales. Frutas y verduras vieron bajas de más de 30% en algunos casos.
Varias consultoras afirmaron en los últimos días -una es Econviews, por caso, pero también la de Orlando Ferreres & Asociados- que en la primera semana de mayo, los alimentos prácticamente no tuvieron una variación en sus precios. Se trata del capítulo con más peso en el índice de precios.
“La variación de precios acumulada en el primer cuatrimestre fue de 11,6%, la menor para el período desde 2020″, informó el Ministerio de Economía. “La variación interanual del IPC Nacional fue de 47,3% interanual, siendo el duodécimo mes consecutivo de desaceleración en la comparación contra igual mes del año anterior. A su vez, la inflación interanual fue la menor en 4 años”, agregaron en el Palacio de Hacienda.
“La combinación de superávit fiscal, cantidad de dinero fija y tipo de cambio libre profundizarán el proceso de desinflación que viene observándose desde el año pasado”, cerraron.
Más que nunca, el dato que se conoció hoy está impregnado de política, sobre todo, a días de una vital elección el domingo que viene en la que La Libertad Avanza, encabezada por el presidente Javier Milei, compite contra el Pro de Mauricio Macri por los votos de la centroderecha en la ciudad de Buenos Aires. La baja de la inflación es un insumo clave del apoyo político que fue cultivando la gestión libertaria.
El dato difundido por el Indec fue menor al que esperaba el mercado. Tras la eliminación de las restricciones de capital para las personas y la fuerte flexibilización para las empresas, analistas privados anticiparon que el dólar oficial podría ubicarse en medio de la banda de flotación acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), de entre $1000 y $1400, o incluso más cerca de la cotización que tenían los llamados dólares “libres”, entonces por $1370. Con ese escenario, hubo consultoras que previeron un avance de los precios para el mes pasado, que estaba entre 4% y 5%.
Sin embargo, luego del respaldo internacional al plan de Milei con la llegada de dólares del FMI, de varios organismos internacionales y un Repo –se estima que llegaría a la brevedad- para capitalizar el Banco Central (BCRA), y con superávit fiscal y la decisión de no ampliar la base monetaria, el dólar oficial se movió en las últimas semanas entre la mitad de la banda y su piso. En ese sentido, el mercado había reajustado su inflación para abril en cerca de un 3%.
En ese lapso, apenas eliminado el cepo, el ministro de Economía, Luis Caputo, cuestionó las subas de precios que llegaron con nuevas listas a los supermercados y celebró la decisión de los comercios de no avalarlas. Lo mismo sucedió con algunas automotrices que enviaron subas a los concesionarios. Tanto la industria alimenticia y de consumo masivo, como las automotrices, frenaron aumentos o subieron por debajo de las previsiones de inflación para el mes.
Milei vociferó entonces el “principio de imputación de Menger”, por el que las empresas que impulsaran alzas no venderían sus productos en un contexto en el que el consumo masivo viene aletargado. Caputo, y su equipo, sugirieron que podrían acelerar la apertura comercial y la desregulación para contener posibles remarcaciones en algunos sectores de la economía.





