Según el INDEC, el dato confirmó que el aumento del petróleo por el conflicto en Medio Oriente y los ajustes en combustibles impulsaron la suba de precios en el mes, además de las presiones estacionales como la vuelta a clases.
La inflación de marzo volvió a acelerarse, lleva diez meses sin bajar y fue de 3,4%. Se trata de la más alta en lo que va de 2026. En el primer trimestre, acumuló 9,4%, casi la variación esperada para todo el año por el ministro de Economía, Luis Caputo, en su proyecto de presupuesto. El Gobierno y los economistas privados creen que en este mes finalmente se ralentizará.
El incremento interanual llegó a 32,6%, según informó el Indec. El dato fue mayor al esperado por el mercado (3%), pero además se aceleró una décima la inflación núcleo (3,2%). Los capítulos que más aumentaron fueron Educación (12,1%); Transporte (4,1%) y Vivienda, Agua, Electricidad, gas y otros combustibles (3,7%). Los alimentos subieron 3,4% (en la carne, que habría aflojado en abril, hubo alzas de hasta el 8%). Hay regiones del país (noroeste y noreste) que tuvieron una inflación del 4% en el mes.
La suba de precios del mes de marzo fue la más alta en un año, desde marzo de 2025, cuando marcó 3,7%. Aquel mes, el propio Caputo había adelantado que el esquema cambiario se modificaría en el marco de la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero sin dar precisiones. Entonces, la volatilidad cambiaria impactó de lleno en los precios al consumidor.
El de este marzo no fue el caso. El peso se apreció en las últimas semanas en un contexto de orden macro, saneamiento del Banco Central (BCRA), escasez de pesos y en un proceso de compra de reservas al que le cuesta convertirse en acumulación por la falta de confianza entre inversores, lo que aún deja al riesgo país elevado y le impide al Gobierno volver al mercado.
El mes pasado sufrió el impacto de la suba de los combustibles derivada del conflicto que inició el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en Medio Oriente; el de la decisión oficial de impulsar el precio de las tarifas por arriba de la inflación; y, según el diagnóstico del propio Gobierno, el efecto inercial que el movimiento del tipo de cambio tuvo derivado de la significativa dolarización de carteras el año pasado en medio del proceso electoral de mitad de término. También se le sumó, como todos los marzos (inicio de clases), el impacto estacional de la Educación.
Tanto el mercado como el equipo económico creen que desde este mes la inflación comenzará -como sucedió el año pasado- a menguar. Las diferencias surgen entre el ritmo que prevén los analistas privados y el que anticipa Milei. Para los primeros, será un descenso lento y trabajoso, con un piso en torno a una inflación subyacente de 2% mensual. Para el Presidente, el IPC va a “colapsar” y comenzará con cero desde agosto, según dijo.
Caputo estimó en el proyecto de presupuesto 2026 que la inflación de este año sería de 10,1%. En el primer trimestre, prácticamente ya se acumuló esa variación. Los privados pronosticaron -según el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA- que la inflación sería de 31,8% en el año. La proyección del Top 10 del REM no es una estimación menor. Si se cumpliera, sería tres décimas más alta que la inflación de 2025 (31,5%). Vale recordar que el último kirchnerismo, que encabezaron Alberto Fernández y Cristina Kirchner, cerró con una inflación anual de 211,4%, la más alta en más de tres décadas en la Argentina.
“En el mes se registró un impacto significativo de la guerra en Medio Oriente, en línea con los efectos registrados en otros países. Asimismo, la economía continúa atravesando un proceso de corrección de precios relativos, lo que se verificó principalmente en los precios de los servicios regulados y en Carnes y Derivados”, posteó Caputo luego de que se conociera el dato del Indec.
“La inflación núcleo excluyendo carnes se mantuvo en 2,5%, la misma variación que en febrero. Esto indica que, más allá de shocks puntuales, el componente subyacente de la inflación se mantuvo estable”, agregó.
“Se vienen los mejores meses”, había prometido Caputo ayer en un encuentro en Rosario. Pese a que ya se había generado en los últimos meses cierto nerviosismo en el Indec con la filtración de los datos oficiales de inflación -algo que se veía reflejado en algunos movimientos de bonos previos a la difusión del índice-, el ministro adelantó que el IPC estaría por arriba del 3%. “Desde abril se viene dando un proceso de desinflación y de crecimiento”, afirmó el funcionario. Ratificó hoy frente a empresarios en un encuentro de AmCham que se vienen “los mejores 18 meses de las últimas décadas”.
Vale recordar que el Gobierno decidió a comienzos de año no actualizar el IPC Nacional, como estaba previsto y anunciado desde septiembre, porque -así lo afirmó Caputo- el equipo económico tenía previsto que la suba de tarifas iba a moverse por arriba de la inflación, lo que implicaría -con un nuevo IPC en el que esos servicios pesaban más- una suba general de precios décimas más altas. La decisión fue cuestionada por los expertos. De hecho, los trabajadores de ATE Indec volvieron hoy a protestas en el instituto.



