En la antesala de la celebración por el Día del Trabajador, la Confederación General del Trabajo (CGT) se movilizó hacia la histórica plaza y realizó un acto crítico hacia el Gobierno delante de la Casa Rosada.

La Confederación General del Trabajo (CGT) se movilizó hoy a la Plaza de Mayo por el Día del Trabajador y a modo de homenaje al Papa Francisco, a un año de su fallecimiento. En los discursos, y con un documento de tono combativo, se dejó abierta la posibilidad de activar un nuevo paro general contra la gestión de Javier Milei, aunque no se fijó una fecha posible.
“Le queremos decir basta a este Gobierno. Se terminó la paciencia, señor Presidente”, abrió el acto el camioneros Octavio Argüello, integrante del triunvirato de mando de la CGT. Fue el discurso más breve de los jefes cegetistas.
“Después de la marcha habrá una medida de fuerza mucho más fuerte. Se percibe el malhumor social”, dijo Jorge Sola, otro de los miembros del triunvirato.
“Claramente, vamos a ir hacia una medida de fuerza mucho más fuerte. El primer paso, que es mostrar en la calle el malhumor social que en todos lados se percibe, que no es solamente por la caída del consumo. Es por el endeudamiento familiar, por la pérdida del empleo, por conseguir un empleo de menor calidad que el que se tenía antes”, afirmó Sola en declaraciones a la radio digital Futuröck.
Desde el escenario, como último orador del acto, Sola desafió las estadísticas oficiales de pobreza. “Lo invito al Presidente a visitar la villa donde está el padre Toto o a caminar cinco cuadras. Está divorciados del diálogo. ¿Dónde están los pobres que dicen que sacaron de la pobreza?“, planteó el dirigente.
Y agregó: “No hay libertad posible cuando falta la comida en la casa, no hay libertad posible cuando los pibes no pueden ir a la escuela. Protestar es nuestra responsabilidad, pero no basta solo con eso. Convoco a que demos un paso más: seamos capaces de ir hacia un nuevo contrato social y que la justicia social sea lo importante de un programa de gobierno”.



