Las delegaciones de ambos países asistirán a conversaciones en la capital paquistaní, impulsadas por la mediación de Pakistán y sujetas a un plan propuesto por Teherán para discutir condiciones de seguridad y cese de hostilidades.
Irán y Estados Unidos han pactado un alto el fuego de dos semanas y se preparan para iniciar negociaciones en Islamabad, la capital de Pakistán, con el objetivo de alcanzar un acuerdo de paz. Según el Consejo de Seguridad Nacional de Irán, el diálogo se desarrollará exclusivamente sobre la base de un plan de diez puntos presentado por Teherán, que exige, entre otros requisitos, el control iraní sobre el estrecho de Ormuz y el cese de los ataques estadounidenses e israelíes tanto en territorio iraní como en zonas de influencia de la República Islámica.
El acuerdo para suspender las hostilidades se alcanzó horas antes de que venciera el ultimátum impuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien había amenazado con atacar la infraestructura energética de Irán si no se reabría el paso estratégico de Ormuz. En respuesta a una gestión del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y del mariscal Asim Munir, Trump decidió extender el plazo y detener lo que calificó como una “fuerza destructiva” preparada para ser desplegada esa misma noche.
Trump confirmó en un mensaje publicado en su red social que la suspensión de los ataques será recíproca y condicionada a la apertura “total, inmediata y segura” del estrecho de Ormuz bajo supervisión iraní. El mandatario estadounidense afirmó que esta decisión llega después de considerar la propuesta de diez puntos remitida por Irán a través de Pakistán y tras asegurar que Estados Unidos ya ha “cumplido y superado todos los objetivos militares” tras la ofensiva del 28 de febrero, realizada junto a Israel, en la que murieron figuras como el líder supremo, el ayatolá Alí Khamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, y el comandante de la Armada, Alireza Tangsiri.
El Consejo de Seguridad Nacional de Irán aclaró que el inicio de las negociaciones no implica el fin de la guerra, sino que servirá para definir los detalles del acuerdo, cuya aprobación definitiva queda supeditada a la aceptación de los diez puntos planteados por Teherán. Entre las principales demandas iraníes figuran la retirada de tropas estadounidenses de toda la región, el tránsito “coordinado” con el Ejército iraní por el estrecho y la garantía de cese de ataques sobre sus aliados.
Las conversaciones comenzarán el viernes 10 de abril en Islamabad y se extenderán durante dos semanas, con posibilidad de prórroga si ambas partes lo acuerdan. El Consejo iraní presentó el acuerdo como una victoria diplomática, señalando que llega cuando ya se habían alcanzado “casi todos los objetivos bélicos” de Teherán y tras la aceptación por parte de Washington de negociar en base a los principios propuestos. Según el comunicado recogido por las agencias Fars y Tasnim, la República Islámica considera que la negociación en Pakistán representa un avance significativo en el conflicto, aunque advierte que la guerra solo concluirá si se aceptan íntegramente sus condiciones.
El mandatario afirmó que la suspensión sería un “alto el fuego” de “doble vía”. Señaló que la razón para adoptar la medida es que Estados Unidos ya “ha cumplido y superado todos sus objetivos militares” y que las partes se encuentran “muy avanzadas” en la redacción de un acuerdo definitivo sobre “paz a largo plazo” con Irán y “paz en Oriente Medio”.
En su declaración, Trump indicó que Washington recibió una propuesta de 10 puntos presentada por Teherán, la cual consideró “una base viable” para negociar. “Casi todos los diversos puntos de controversia del pasado han sido acordados entre Estados Unidos e Irán, pero un periodo de dos semanas permitirá que el acuerdo sea finalizado y consumado”, sostuvo.
Teherán, por su parte, promete que el estrecho de Ormuz jamás volverá a ser lo que era, especialmente para Washington y Tel Aviv. Las autoridades del país dijeron estar preparando un “nuevo orden” en el golfo Pérsico. Asimismo, han afirmado en repetidas ocasiones que no van a renunciar a su programa nuclear, y aseguran que es de carácter pacífico.
Resumen
La madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán con el objetivo declarado de “eliminar las amenazas” de la República Islámica.
Como represalia por la agresión, Teherán ha lanzado decenas de oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio. Además, la República Islámica realizó una serie de ataques masivos, que alcanzaron “instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos” en varios países de Oriente Medio, en respuesta a los ataques contra su infraestructura energética.
Asimismo, Irán bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz, la ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo, lo que ha disparado los precios de los combustibles.
El domingo, Donald Trump lanzó un ultimátum a Irán, dándole una fecha precisa para llegar a un acuerdo sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. “¡Martes, 20:00 horas, hora del Este!”, escribió. Además, amenazó a los “malditos locos” del país persa con que vivirán “en el infierno” si no abren “el jodido estrecho”. No es la primera vez que el inquilino de la Casa Blanca aplaza las fechas de sus conminaciones en lo que va de conflicto.






