Nuevo cruce sobre el uso de pistolas Taser tras el asesinato de una mujer policía en el subte

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Una oficial de la Policía de la Ciudad fue asesinada este martes de dos balazos, tras el hecho referentes de la oposición nacional procuraron reabrir el debate sobre el uso de las pistolas Taser.

Una oficial de la Policía de la Ciudad fue asesinada este martes de dos balazos, uno en el pecho y otro que le rozó el cuello, por un hombre que le quitó su arma reglamentaria luego de un altercado con personal del subterráneo y efectuó una serie de disparos en la estación Retiro de la línea C, tras lo cual terminó detenido frente al hotel Sheraton, informaron fuentes policiales.

El hecho, en el que también resultó herido un trabajador de subterráneos, ocurrió pasadas las 11 en la mencionada estación cabecera de la línea C de subte y provocó escenas de pánico por parte de decenas de pasajeros que en ese momentos se hallaban en el andén o dentro de la formación que acababa de llegar, mientras que la oficial Maribel Nélida Zalazar (35) fue atendida por médicos del SAME y alcanzó a ser trasladada en helicóptero al Hospital Churruca, pero murió mientras era operada.

El jefe de Gobierno porteño, Horario Rodríguez Larreta, expresó a través de su cuenta oficial de Twitter su “más sentido pésame” por el fallecimiento de la oficial Zalazar y pidió que “la Justicia actúe rápido y con todo el peso de la Ley”.

De acuerdo a lo que informaron las fuentes de la investigación, todo comenzó cerca de las 11, cuando un hombre identificado como Oscar Gustavo Valdez (30) mantuvo una discusión y posterior altercado con un trabajador del subte, quien requirió la intervención de la oficial Zalazar, perteneciente a la División Subtes Línea C, D, E, H y Premetro de la Policía de la Ciudad.

Según las fuentes, el hombre se trenzó en lucha, forcejeó y le logró quitar a Zalazar su pistola reglamentaria marca Thunder calibre 9 milímetros, con la que comenzó a efectuar una serie de disparos.

La mujer policía fue alcanzada por dos de esos tiros, uno que le impactó en el pecho y otro que le produjo un roce en la zona del cuello, pese que llevaba colocado su chaleco antibalas, según revelaron las fuentes.

Los voceros policiales indicaron que un empleado de la empresa concesionaria Emova también resultó con una herida leve por el roce de otro de los disparos.

La oficial fue asistida primero por médicos del SAME y luego fue trasladada en helicóptero y en un operativo de emergencia al Hospital Churruca.

En un primer parte médico, fuentes de la Policía de la Ciudad informaron que allí fue asistida en el “shock room”, que fue ingresada a quirófano por una herida de arma de fuego en la región de tórax y cuello, que se encontraba con compromiso del pulmón izquierdo y que su cuadro era “crítico y de pronóstico reservado”.

Pero este mediodía, pasadas las 12.30, las mismas fuentes de la fuerza porteña confirmaron que Zalazar no pudo recuperarse y falleció por la gravedad de las lesiones.

El agresor alcanzó a escapar del lugar y subió por las escalinatas de acceso a la estación, donde arrojó el arma que le había arrebatado a la oficial Zalazar, pero finalmente fue detenido por policías.

Los investigadores determinaron, luego, en base al relato de testigos, que el detenido Valdez había manifestado que se sentía mal y que padecía un dolor en sus piernas, por lo que personal de subterráneos le acercó una silla y le ofreció un vaso de agua.

Como el malestar supuestamente persistía, el personal de subtes solicitó una camilla y la presencia de la oficial, como así también de médicos, pero en ese momento el hombre se puso violento, le arrebató el arma a la mujer policía y comenzó a disparar.

El acusado Valdez es un hombre de 30 años con antecedentes por violencia de género en 2021 y por resistencia a la autoridad en 2020, y su actual pareja le contó a los investigadores que el hombre trabaja, al igual que ella, en una empresa textil, señalaron los voceros.

Fuentes de la investigación confirmaron que la oficial Zalazar se unió a la Policía de la Ciudad hacía 5 años proveniente de la Policía Federal, con el traspaso de los efectivos que trabajaban en las comisarías, y era madre de dos hijos, una adolescente de 13 años y un niño de 5 años.

Como consecuencia del hecho, tanto los Metrodelegados como la Unión Tranviarios Automotor (UTA), los dos gremios que nuclean a los trabajadores de subtes, reclamaron por la falta de seguridad que padecen los empleados y exigieron mayores medidas por parte de la Policía de la Ciudad.

El detenido Valdez quedó a disposición del juez Martín Peluso, a cargo del Juzgado Nacional, Criminal y Correccional 9, quien lo indagará en las próximas horas.

El juez dispuso además una serie de medidas y solicitó que los peritajes sean realizados por personal de Policía Federal Argentina (PFA).

El crimen de la policía porteña Maribel Nélida Salazar volvió a poner en escena la utilización de las 60 pistolas Taser que el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta compró en mayo de 2021 pero que no fueron aprobadas por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac), dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

“¿Quieren debatir las Taser? Debatámoslas seriamente, en el marco de una política de Estado”, indicó la legisladora porteña del Frente de Todos (FdT) Claudia Neira, para quien es “muy desagradable” tener que discutir esta nueva herramienta disuasiva “sólo” cuando ocurre una tragedia, provocando que “las discusiones se den mal”.

“¿Tengo que discutir las Taser sí o no en relación al fallecimiento de esta oficial?”, se quejó Neira en diálogo con Somos Radio, y agregó que también existen otras armas no letales como el gas pimienta, que “podrían tener” los efectivos policiales “que andan en la calle”.

Las pistolas Taser, que provocan una descarga eléctrica de 400 volts que inmoviliza durante cinco segundos a quien recibe el disparo, son definidas por el Comité contra la Tortura de la ONU como provocadoras de “un dolor intenso” y constituyen “una forma de tortura y en algunos casos puede causar la muerte”.

El exsecretario de Articulación Federal del Ministerio de Seguridad, Gabriel Fuks, “la discusión” en torno a estas armas luego del asesinato de una policía representa un “punitivismo demagógico” con el que “se instala un debate ficticio y mentiroso”.

“En ningún lugar del mundo todos los policías usan Taser. La capacidad de uso sería 1 cada 1.000 efectivos. Por lo tanto, no hay ninguna ecuación matemática para pensar que esa policía iba a tener una pistola de esas”, agregó.

Pese a que un informe de Amnistía Internacional (AI) indicó que de los 334 fallecidos en Estados Unidos por el uso de las Taser entre 2000 y 2007 sólo 33 portaban armas y sólo 4 eran de fuego, el ministro de Seguridad porteño en licencia, Marcelo D’Alessandro, consideró que estas armas son una “herramienta clave para cuidar a la gente”.

“El enfrentamiento podría haber sido controlado con una pistola Taser. Hace dos años compramos 60 unidades, pero el gobierno kirchnerista las bloqueó con el festival de excusas truchas que usan para defender delincuentes”, tuiteó D’Alessandro, ministro que pidió licencia tras la filtración de chats con Silvio Robles, secretario del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.

También se sumaron a D’Alessandro y pidieron en redes sociales el uso de estas pistolas el diputado de Republicanos Unidos, Ricardo López Murphy, y el secretario de Asuntos Públicos porteño, Waldo Wolff.

“Con una Taser pudo haberlo reducido, pero este modelo anti-policía nos sigue costando vidas”, indicó López Murphy, mientras Wolff pidió que “la burocracia gubernamental apruebe urgente” la entrada de estas armas.

Para Fuks, Wolff es “un caradura y un carroñero” que quiere “reemplazar” a D’Alessandro en su puesto como ministro de Seguridad porteño y dijo que por eso “hace declaraciones de un tema que no conoce”.