En Mar del Plata comenzó el Festival Internacional de Cine con amplia variedad de propuestas

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El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata dio comienzo el jueves con la mítica “Sin aliento” de Jean-Luc Godard, a modo de homenaje de la 37ma. edición del certamen al cineasta francés, que además, este año está dedicado a Leonardo Favio a 10 años de su muerte. El festival se extenderá hasta el domingo 13 de noviembre.

Fue la figura del recordado cineasta mendocino el protagonista del comienzo de la gala de apertura con “Favio, pasión y memoria”, un trabajo audiovisual que recorrió toda su obra y de inmediato, el llamado de Graciela Borges al escenario del Teatro Auditorium, protagonista de “El dependiente”, una de las películas emblemáticas del realizador.

“Qué haríamos sin el cine”, dijo Borges, “he tenido tanta amorosidad de todos mis amigos y sobre todo de mi querido Favio”, agregó emocionada la actriz.

Luego Luciana Jury -sobrina de Leonardo Favio- acompañada por el músico Lautaro Matute interpretó de manera extraordinaria “Si mi guitarra canta como canta” y sobre todo una versión desgarrada de “Ella ya me olvidó”, del cancionero de su tío.

 Este viernes, en una jornada con sol y viento frío, las secciones competitivas del 37° Festival dieron comienzo, además de la más que atractiva “Un beau matin”, de la francesa Mia Hansen-Løve.

“Un beau matin” (Una bella mañana), de Mia Hansen-Løve, es probablemente una de las películas más importantes de la sección Autoras y Autores y de toda esta edición del festival marplatense, porque la directora francesa ya tiene una sólida trayectoria en donde se destacan “El padre de mis hijos” “Todo se perdona”, “Un amor de juventud” y “Edén”.

Proyectada en el complejo Los Gallegos a sala llena, “Un beau matin” abarca un año en la vida de Sandra (formidable Léa Seydoux), una traductora que cría sola a su hija Linn (Camille Leban Martins), cuida y asiste con dolor a su padre Georg (Pascal Gregory), exprofesor de filosofía afectado por una cruel enfermedad, mientras en paralelo, encuentra el amor en Clément (Melvil Popaud, uno de los protagonistas de “Pequeña flor” de Santiago Mitre), casado y endeble en su decisión de dejar a su esposa.

El relato entonces es una mirada desgarradora a la despedida de la protagonista de su padre, documentada a través de las sucesivas internaciones en distintos hospitales, un calvario al que se suma el comienzo de una relación en donde una de las partes duda y en esa dubitación, agrega incertidumbre sobre el presente que enfrenta Sandra.

De lo que se trata entonces la película es de hacer un recorte, apenas un año en la vida de la protagonista en sus cuarenta años. Pero si los dos ejes en donde se juega el nudo de la historia tiene a una pérdida en uno de los extremos y en el otro un amor que no termina de consolidarse, Mia Hansen-Løve no se regodea con el dolor y en cambio, con extrema delicadeza y elegancia, ofrece momentos de belleza argumental que se traducen desde la pantalla en un sentido luminoso sobre el futuro de las criaturas nobles de “Un beau matin”.

En el segundo turno de la Competencia Internacional, tras el paso de la muy buena “Tres hermanos”, del argentino Francisco Paparella, fue el turno de la suiza “Réduit”, de Leon Schwitter, presente en la sala y con la sorpresa, expresada por él mismo, de que fuera el público de la ciudad bonaerense el primero en visionar, a nivel mundial, su cinta.

En una sala casi colmada, la película de Scwitter tuvo una buena recepción, aunque los aplausos, tímidos, daban cuenta del reconocimiento a una obra que por momentos no parecía muy convincente.

En rigor, la historia cuenta que un hombre recibe a su hijo de unos doce años en su cabaña perdida en la montaña para experimentar la vida en la naturaleza, sin acceso a la tecnología ni las bondades de la vida moderna. Desde el primer momento se presagia la tensión entre ambas generaciones y estilos de vida, sobre todo gracias a la muy buena actuación de Peter Hottinger y Dorian Heiniger, pero termina por caer en una letanía de la que no es fácil salir.

Buena fotografía y utilización de los recursos, aunque al intentar evitar exageraciones narrativas y conflictos externos, la película se encuentra predecible y, por momentos, sin un rumbo atinado.

La Competencia Latinoamericana trajo “Huesera”, película mexicana de Michelle Garza Cervera, que ya tuvo sus pasos por Sitges y Tribeca, donde cosechó sus principales lauros. El film comienza como un trauma psicológico que muta hacia lo fantástico, con una impecable actuación de Sonia Couoh, en una trama simple que se complejiza.

Valeria (Couoh) ansía quedar embarazada, pero una vez que lo logra una extraña sensación se apodera de ella, lo que la lleva a alucinaciones que ponen en riesgo tanto su vida como la de su familia y su beba.

Garza Cervera utiliza el género del suspenso con toques del cine fantástico y de terror para indagar en la maternidad, las dudas y las depresión posparto. Las presiones del entorno tanto por ser madre como por su supuesta incapacidad para serlo. Si bien el final es algo abierto y contradice, en un punto, lo sucedido hasta el momento, la realizadora consigue poner en pantalla una película que interpela desde lo social y psicológico a través del misterio y la oscuridad que el género requiere.

Con un público que hasta el momento se ha acercado en buena medida al Auditorium para la Competencia Internacional, se espera que este fin de semana llegue la mayor parte de la audiencia y en la que la presencia de celebridades como Dolores Fonzi, Ricardo Darín y Cecilia Roth se entremezclarán con la política ante la esperada visita de Evo Morales y el documental sobre el golpe de Estado en Bolivia.