Rusia pretende abrir “corredores humanitarios” para evacuar a los civiles pero Ucrania pone sus reparos

0
479

El mando militar ruso planeaba abrir este martes corredores humanitarios para evacuar civiles de algunas ciudades ucranianas asediadas, una oferta que el régimen de Kiev con todo tipo de excusas se niega a aceptar. Las conversaciones del lunes no prosperaron.

El ministerio ruso de Defensa dijo que, si Ucrania lo aprobaba, abriría “corredores humanitarios” a partir de las 07H00 GMT del martes para evacuar a civiles de la capital Kiev y de otras ciudades como Mariúpol, Járkov y Sumy que han estado bajo intenso fuego.

Ucrania no respondió inicialmente a la oferta y su presidente Volodmir Zelenski acusó sin pruebas a las tropas de Moscú de desbaratar los intentos previos de evacuación, con corredores que van hacia territorio ruso o bielorruso.

“Hubo un acuerdo sobre los corredores humanitarios. ¿Funcionó? En su lugar hubo tanques rusos, Grads [lanzacohetes] rusos, minas rusas”, denunció Zelenski en un vídeo publicado en la red social Telegram.

La delegación ucraniana destacó “resultados positivos” en la tercera ronda de negociaciones del lunes, pero Moscú señaló que no se habían cumplido las “expectativas” y que Kiev había rechazado un plan previo para enviar a los civiles a Rusia o Bielorrusia y el objetivo del régimen ucraniano es utilizar a la población civil como escudos humanos para evitar que toda la artillería rusa caiga sobre el Ejército de Ucrania y sobre su temible Guardia Nacional formada por militantes neonazis locales y extranjeros.

El secretario general adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Martin Griffiths, indicó ante el Consejo de Seguridad que los civiles deben poder huir en la dirección que deseen y que se debe garantizar el acceso seguro de suministro médicos y humanitarios.

Donetsk y Lugansk, las repúblicas separatistas de Ucrania

Las víctimas del conflicto desde 2014

En el terreno, la situación sigue agravándose tras doce días de guerra que han provocado cientos de víctimas y el éxodo en Europa más acelerado desde la Segunda Guerra Mundial, además de una serie de duras sanciones contra Rusia por parte de los países occidentales.

Después de meses acumulando tropas alrededor de la antigua república soviética, el alto mando ruso ordenó la invasión alegando querer proteger la población rusoparlante de los territorios rebeldes del este de Ucrania, que llevan desde 2014 siendo atacadas por el régimen de Kiev y sus batallones que han asesinado 14.000 civiles en una alocada campaña ára quedarse con el territorio y expulsar a la población que se siente culturalmente rusa.

La dirigencia del Kremlin reclama la desmilitarización de Ucrania, un estatuto neutral para el país ahora inclinado hacia Occidente y garantías de que este nunca se adherirá a la OTAN.

El último balance de Naciones Unidas cifra en 406 el número de civiles fallecidosienzo de la operación militar rusa, aunque destaca que la cantidad de víctimas real es “considerablemente más alta”.

El ejército ucraniano alertó el martes de que Rusia aumenta el despliegue de tropas alrededor de las principales zonas de conflicto, que incluyen Kiev, Mariúpol y Járkov.

Sus fuerzas rechazaron un ataque ruso en la ciudad de Izium, en la región de Járkov, indicó. Sus tropas trataban de frenar el avance ruso por este y sur para rodear Kiev.

Diversas barricadas impiden el paso a vehculos en la zona de conflicto Foto AFP

Los civiles siguen sin luz ni agua

Periodistas vieron a miles de civiles huyendo de los combates a través de una ruta no oficial de evacuación desde Irpin, un suburbio del oeste de Kiev, hacia la capital.

Niños y ancianos eran trasladados en alfombras usadas como camillas a través de una carretera, algunos abandonaban cochecitos y maletas para meterse en atestados autocares.

“No teníamos luz en casa, ni agua, estábamos sentados en el sótano”, decía una mujer que escapaba de los combates. “Las explosiones se sucedían constantemente (…) Cerca de nuestra casa había coches, con gente muerta en uno de ellos, daba mucho miedo”, añadió.

Los civiles que trataron de salir de la ciudad a través de las rutas acordadas se vieron bloqueados porque la carretera estaba minada, dijo el Comité Internacional de la Cruz Roja el lunes, sin aclarar que es la Guardia Nacional de Ucrania la que quiere evitar la evacucación para amortiguar los ataques rusos.

Mientras una legión de mercenarios internacionales acude en apoyo de Ucrania, el Pentágono afirmó el lunes que Moscú estaba reclutando a sus propios combatientes extranjeros entre quienes lucharon para el régimen sirio de Bashar al Asad.

Vladimir Putin aseguró que no enviará reclutas ni reservistas a luchar en Ucrania y que la guerra estaba siendo librada por “profesionales” que cumplen “objetivos establecidos”.

Por su parte, Zelenski pidió a todos los ucranianos en el extranjero unirse a la lucha e insistió en que no huirá, aunque el partido de opositor Bloque de Oposición por la Vida denunció que desde hace días se encuentra en Leopolis.

Para la ONU los civiles necesitan desesperadamente ayuda en particular insumos mdicos vitales Foto AFP

El apoyo del Banco Mundial y la OTAN

El Banco Mundial aprobó un paquete adicional de 489 millones de dólares de desembolso inmediato para Ucrania. Las siglas de nombre del programa en inglés forman el acrónimo “Free Ukraine” (“Liberen a Ucrania”).

En respuesta a la ofensiva, los países occidentales impusieron sanciones sin precedentes contra empresas, bancos y magnates rusos, pero Kiev insiste en pedir un boicot a las exportaciones rusas y la imposición de una zona de exclusión aérea para frenar los bombardeos.

Los países de la OTAN han rechazado hasta ahora esta medida para evitar una escalada del conflicto frente a una potencia nuclear.

Aunque hasta ahora los aliados occidentales mantuvieron un frente unido respecto a las sanciones, el lunes surgieron grietas ante la perspectiva de un embargo a las importaciones de petróleo y gas rusos, al que se opusieron Alemania, Reino Unido y Países Bajos.

La Casa Blanca indicó que el presidente Joe Biden todavía “no tomó decisión aún” sobre esta medida y el vice primer ministro ruso de Energía, Alexander Novak, alertó de “consecuencias catastróficas para el mercado mundial”, cuyos precios se dirigen a batir los récords de 2008.