Falleció a los 80 años el histórico baterista de los Rolling Stones

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El histórico baterista de los Rolling Stones, Charlie Watts, murió este martes en Londres a los 80 años, anunció su agente a través de un comunicado replicado en las redes sociales oficiales del grupo.

“Con gran tristeza anunciamos la muerte de nuestro querido Charlie Watts”, dice el texto, que añade que “falleció tranquilamente en un hospital de Londres hoy mismo, rodeado de su familia” y que califica al músico como “uno de los mejores bateristas de su generación”.

Días atrás, el propio Watts había anunciado que por primera vez en la historia se ausentaría de la gira que el grupo encararía en septiembre por problemas de salud sobre los que no brindó mayores precisiones.

Amante del jazz y cultor del bajo perfil, Watts fue uno de los miembros originales de la legendaria banda que aún permanecía en la actual formación, junto a Mick Jagger y Keith Richards.

Además, el artista era uno de los músicos más queridos y admirados en el ambiente por su fundamental aporte en la historia del rock.

Nacido en Londres, Watts desarrolló desde muy chico un gusto por el jazz y el rhythm & blues, por lo que sintió que el mundo le sonreía cuando fue convocado en 1961 por Alexis Korner para ser parte de la Blues Incorporated, uno de los más importantes grupos en el Reino Unido de ese género.

Al ver su desempeño en ese combo, los jóvenes Jagger, Richards, Brian Jones, Bill Wyman e Ian Stewart entendieron que ese swing en la batería era el que necesitaba la banda de blues que estaban formando y fueron por él.

Los famosos riffs de Richards y los meneos de caderas de Jagger encontraron su atinado y definitivo ritmo en los particulares tambores de raigambre negra de Watts, los mismos que renovarían la sonoridad del grupo en 1981 desde la introducción de “Start Me Up”.

Con un pasado como estudiante de arte y una familia estable, mientras sus compañeros vivían de manera desenfrenada, más aun en épocas de giras, el baterista optaba por mantenerse encerrado dibujando en cuartos de hotel. Mientras todos se codeaban con la crema rockera de la época, él prefería perderse en clubes de jazz.

Esto no impidió, sin embargo, que cayera en una fuerte adicción a la heroína y el alcohol a finales de los `70 y gran parte de los `80, pero en su caso fue más producto de demonios internos personales que un condimento a un alocado andar.

Sin embargo, incluso en su peor momento, Watts siguió siendo el único capaz de ponerle freno a los egos de Jagger y Richards, tal como lo confirma una famosa anécdota con el vocalista en una gira de los `80.

Fue cuando el cantante llamó a su habitación en la madrugada para reclamar que “su baterista” debía estar a disposición porque quería ensayar. Sin inmutarse, Watts se levantó, se afeitó, se vistió de traje, fue a la habitación del vocalista y le pegó una trompada, para luego aclararle: “No soy tu baterista. Vos sos mi cantante”. Dicen que Jagger nunca más lo llamó así.

Fue por aquellos años en los que el grupo entró en un incierto impasse y en el que Watts finalmente formó sus propias bandas de jazz con las que hasta el día de hoy despuntaba el vicio.

Sin embargo, Watts siempre estuvo firme al pie del cañón cuando ese monstruo llamado The Rolling Stones volvía a ponerse en marcha, del mismo modo que la banda supo esperarlo y acompañarlo en sus momentos más difíciles, como cuando enfrentó en 2004 un cáncer de garganta.