Controversia por la carta de una asesora presidencial a Rusia por la vacuna Sputnik

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Cecilia Nicolini buscó presionar al Fondo Ruso de Inversión para que lleguen segundas dosis. Pero en Moscú ni siquiera leyeron el reclamo y se enteraron por los medios.

Con un largo mail en inglés enviado el 7 de julio, Cecilia Nicolini, la asesora del presidente Fernández encargada de negociar la compra de vacunas con los laboratorios extranjeros, buscó presionar al Fondo Ruso de Inversión Directa para reclamarle por la demora en la entrega de segundas dosis de la vacuna Sputnik V. Ese mail nunca tuvo respuesta por una razón. Nunca fue leído.

Fuentes del área de la salud que están al tanto del minuto a minuto de las negociaciones entre la Argentina y Rusia por las vacunas aseguraron este jueves que en Moscú no tomaron en cuenta el pedido de Nicolini, y que el envío de vacunas que llegó pocos días después -que incluye algunas dosis del segundo componente- fue remitido sólo cuando las autoridades rusas consideraron que era pertinente hacerlo.

Ese dato es determinante, porque en Rusia en los últimos meses se desató una controversia dentro del gobierno de Vladimir Putin por el destino de la Sputnik V. Varios funcionarios del Ministerio de Salud de la Federación de Rusia prefieren que el Fondo Ruso de Inversión Directa deje de exportar los componentes uno y dos de la Sputnik V ya terminados y que, en todo caso, se vendan a otros países los principios activos para que se termine el proceso de filtrado y envasado fuera de Rusia.

“A estas alturas todo el contrato está en riesgo de ser públicamente cancelado. Nosotros respondimos siempre haciendo todo lo posible para que Sputnik V sea el mayor éxito, pero Ustedes nos están dejando con muy pocas opciones para continuar peleando por Ustedes y por este proyecto”

La idea de ese sector del gobierno de Putin es privilegiar la vacunación de los ciudadanos rusos, ya que el país, que fue muy afectado por la pandemia en 2020, tiene porcentajes de vacunación muy bajos a pesar de que logró desarrollar una vía de inoculación muy efectiva.

En principio, la carta desnuda los problemas que el Estado argentino tiene con el componente dos de la vacuna rusa, imprescindible para inocular a los millones de argentinos que tienen aplicada la primera dosis, entre ellos, muchos de grupos de riesgo. “Como le mencioné hoy, estamos en una situación muy crítica. Nosotros teníamos la esperanza de que, después de la conversación que tuvimos tú, Carla, Kirill y yo un par de semanas atrás, las cosas iban a mejorar. Pero han empeorado”, señala Nicolini en su carta.

La asesora Nicolini con la ministra Vizzotti

Además, el texto revela que en el contrato con el Estado ruso se privilegiaron las decisiones geopolíticas, más que la estrategia sanitaria, porque ocurrió en el momento en que se descartaban las negociaciones con los laboratorios de origen estadounidense, entre ellos, Pfizer, porque el Gobierno se negó a modificar la ley de vacunas en el sentido en que pedía esa compañía. Nicolini le recuerda a su interlocutor que la demora rusa obligó a cambiar esa estrategia política original, caundo le dice que Alberto Fernández firmó un DNU que permite “firmar contratos con empresas americanas y recibir donaciones de los Estados Unidos”.

A su vez, el mail también muestra los problemas en los que está envuelta -y esos contratienpos podrían mantenerse- la fabricación local de vacunas Sputnik V en la Argentina. “Nos habían dicho que este proceso podría demorar entre 10 y 15 días. Es 7 de julio y todavía no está listo y no estará listo para el 9 de julio, como el Presidente les pidió amablemente, teniendo en cuenta los días que se necesitan”, dice Nicolini respecto de la aprobación rusa a las vacunas fabricadas en la Argentina por el laboratorio Richmond.

El texto también deja en claro la preocupación de los funcionarios de Alberto Fernández por las consecuencias legales que podría acarrearles haber firmado contratos inclumplidos y que, en algunos casos, no contemplan penalizaciones ni resarcimientos. “Como también mencioné una vez, estamos soportando persecuciones legales como funcionarios públicos debido a estas demoras, poniendo en riesgo nuestro Gobierno”, dice Nicolini. En este sentido, se puede mencionar la causa que investiga la Justicia por la demora en las entregas de la vacuna de AstraZeneca.

Según datos oficiales, en el país se aplicaron 9.375.670 dosis del componente 1 y 2.493.160 del componente 2. Así, son 6.882.510 las personas que esperan poder completar el esquema de vacunación.

Marcelo Figueiras, titular del laboratorio Richmond

Además de las plantas en Corea del Sur y en India, la Sputnik V ya se está fabricando en la Argentina, en donde se recibe el principio activo y se filtra y envasa en una planta que el laboratorio Richmond alquiló a ese efecto.

En estos días, el presidente de Richmond, el empresario Marcelo Figueiras, está en Rusia negociando con el Fondo Ruso de Inversión Directa para que le envíen partidas suficientes de los principios activos necesarios para fabricar los dos componentes de la Sputnik V.

De todos modos, el plan a mediano plazo de Richmond es que en algún momento deje de ser necesario esperar esos envíos rusos, para poder fabricar desde cero la vacuna en el país.

Por eso, Figueiras armó un fideicomiso para recaudar los fondos necesarios para ampliar una planta de Richmond para hacer todo el proceso desde el año próximo, y así vender la vacuna en los años que vienen. Según fuentes de la industria, ese es el único negocio factible para una empresa privada con la vacuna del COVID, ya que no es rentable dedicarse sólo al filtrado y envasado.

Desde el Gobierno aseguraron que el destinatario sí leyó la carta, pero que no existe constancia de la respuesta porque esta se hizo “de manera telefónica”. “El lunes llegan 500 litros (el equivalente a 800 mil dosis) del componente dos y la semana que viene otros 500 litros para ser producidos en Richmond”, argumentó el funcionario que se comunicó con este diario para afirmar que efectivamente hubo un reclamo que fue atendido por Rusia.