Reflexiones para soñar

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De un largo andar vengo, sin alcanzar lo que busco. Las ideas me invaden, me traspasan y las vuelvo a perder.

Por Sabrina Dastru

Probablemente mi energía, mi impulso se pierdan en esta emoción que habito y me desalienta o bien la resignación le gana a mis ideas… voy y vengo en mí decir, pero aun no defino mi punto de partida, ¡mi objetivo!, pero tus preguntas comienzan a dar sentido a mi reflexión.


Estos silencios me invitan a ver de donde surgen mis ideas y registro que mi objetivo siempre fue claro. ¡Ahora lo veo!, cuando me devuelves mis palabras, entiendo los destratos que hago a mis capacidades. Las limitaciones que pongo a mis proyectos, basadas en viejas opiniones ajenas y también propias, noto que dejaron huellas profundas.


Mis movimientos muestran la incomodidad que siento al descubrir que solo yo soy responsable de transitar este sentimiento. Pero tu justa intervención con la invitación a respirar profundo me tranquiliza y vuelvo al eje. Siento tu respeto a este momento particular en el que me encuentro. Comienzo a centrarme con mis pies firmes y mi cuerpo más relajado.

Las ideas regresan para invadirme, pero ya no me traspasan! Aquí se quedan, me motivan y soy consciente que lo que NO era posible, ahora SÍ puede serlo.

¡Mi transformación inició su camino!