A un mes del estallido, Colombia padece una nueva jornada de protestas multitudinarias y violencia

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El estallido social de Colombia, cumplió este viernes un mes con una nueva jornada de protestas antigubernamentales masivas, en momentos en que, sin una salida a la vista, la violencia dejó hoy al menos cuatro muertos en Cali.

Marchas, bloqueos de rutas, actos culturales y musicales, “plantones” y cacerolazos se realizaron este viernes en Colombia, todas variantes de las manifestaciones convocadas por el Comité Nacional del Paro (CNP), el conglomerado de organizaciones que promueve las protestas.

Pero a jornada de masivas movilizaciones se vio salpicada por hechos de violencia, los más graves en Cali y sus alrededores, donde se registraron 4 muertos, lo que amenaza con alejar aún más la chance de un diálogo entre los sectores convocantes y el Gobierno, de por sí trabados en las garantías para marchar y la existencia de bloqueos.

Enfrentamientos e incendios en estaciones de transporte MIO en Cali, un muerto en un municipio vecino, un incendio en la alcaldía de Popayán y severos choques en Madrid –a unos 20 kilómetros de Bogotá- dieron la nota de violencia en un día de movilizaciones fuertes, mientras la chance de un inicio de debate sobre el pliego de demandas de quienes protestan parece alejarse.

la resistencia a los bloqueos parecen haber motivado las muertes de hoy, según las versiones de medios del Cauca, el departamento donde se encuentra Cali: primero en Candelaria, en su zona metropolitana, hubo disparos contra jóvenes que sostenían un corte de autopista y murió uno de ellos; después, en el centro de Cali otra discusión generó también un ataque contra los manifestantes con dos nuevas víctimas.

En este caso, la particularidad fue que otros varios de los que protestaban corrieron al agresor y lo lincharon. Se trataba de un militar integrante del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General.

La gravedad de la situación obligó al presidente Iván Duque a viajar a última hora del día a la misma Cali, para encabezar allí una reunión del Consejo de Seguridad. Se trata de la tercera visita del mandatario a la ciudad, también en los dos casos anteriores porque la violencia había recrudecido en la zona en medio del paro.

La vicepresidenta y canciller Marta Lucía Ramírez dijo ayer que la CIDH puede venir a Colombia “sin ningún problema”, un cambio de postura respecto de lo anunciado días antes, pero el presidente fue más esquivo y evitó dar fechas, apenas una jornada después de un duro informe del organismo sobre abusos de las fuerzas de seguridad.

La visita de la CIDH quedó en el centro de la escena porque el cuerpo había pedido llegar a Colombia y el Gobierno prefería esperar a fines de junio para ese paso, un dato que la misma Ramírez le dio a los delegados de la organización en Estados Unidos, pero anoche, después del documento crítico, pareció cambiar de opinión.

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La visita de organismo es clave cuando se conocen nuevas cifras de víctimas de todo tipo.

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, entregó un informe a una representante del Alto Comisionado para los derechos humanos de Naciones Unidas, y la ONG Indepaz difundió el propio, que habla de unos 60 muertos, casi 40 casos de agresiones sexuales de diversa modalidad cometidas por las fuerzas de seguridad del Estado.

El informe registra asimismo 715 personas heridas por el “accionar desproporcionado de la Policía Nacional y en particular por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad)”.

Al menos 60 personas fueron asesinadas en el marco de las manifestaciones, según Indepaz, y al menos 43 de estos crímenes fueron con presunta autoría de la Fuerza Pública, a la que también se responsabiliza por 46 personas víctimas de heridas oculares.

La ONG defensora de los derechos humanos sostiene que esta metodología, presente también en el estallido social iniciado en Chile en octubre de 2019, evidencia que no se trata de daños colaterales del control de los disturbios en la protesta, sino de un “modus operandi” de las fuerzas de seguridad en algunos países de la región.

Ayer, el Gobierno se anotó un pequeño -y previsible- triunfo cuando el ministro de Defensa, Diego Molano, atravesó con éxito en el Congreso una moción de censura alentada por la oposición, que lo acusó de darle “un tratamiento de guerra” a la movilización social.

El respaldo a Molano sumó 69 votos de senadores –de la alianza oficialista: Centro Democrático, Partido de la U, Cambio Radical, conservadores- contra 31 de la oposición, y el ministro celebró en la red Twitter que con esa decisión la Cámara alta “expresó su apoyo a soldados y a policías que ofrecen su vida por Colombia”.