Otro de los sectores afectados por los protocolos establecidos son los centros de entrenamiento, quienes están acostumbrados a superar desafíos, pero nunca uno tan complicado como el coronavirus.

Como si fuera un hábito religioso más que una costumbre, Aldana Alvear, una joven de 29 años experta en el mundo del E-Commerce y el marketing digital, llega a su departamento, prepara su bolso a las apuradas sin olvidarse nada, camina por las inmediaciones del centro de Moreno, cruza las vías del Tren Sarmiento y se dirige a pura velocidad al que adoptó como su segundo hogar: Force Training Box. Este pequeño pero completísimo espacio destinado para el entrenamiento corporal ya que cuenta con diferentes especialidades como el funcional, el running, el OCR (carrera de obstáculos), o HIIT (entrenamientos de alta intensidad), es el lugar en donde tanto ella como 250 personas se entrenaban, esforzaban y transpiraban cada día en busca de mejorar sus rendimientos y objetivos personales.

Tras terminar su rutina diaria que incluía el uso de palestras, multirig y pasamanos, Aldana sólo pensaba en mejorar su performance para seguir acumulando medallas por todo el país en su corta pero exitosa carrera como atleta de OCR, en donde superó todo tipo de obstáculo que se le ponía enfrente pero nunca se imaginó que horas más tarde, aparecería el más difícil y agotador de todos: el aislamiento social obligatorio que el presidente Alberto Fernández establecería, esa misma noche (jueves 19 de marzo de 2020), que puso en jaque a aquel rincón de Moreno, y a miles de gimnasios de todo el país.

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“Nosotros estamos en contra de las restricciones del Gobierno porque creemos que los gimnasios no somos el principal foco de contagios, sino las reuniones sociales. Nosotros cumplíamos con todos los protocolos y las medidas sanitarias establecidas y los pocos compañeros que se contagiaron, lo hicieron afuera del box”, enfatizó Alvear, atleta e instructora de Force Training Box.

“Fuimos tremendamente perjudicados desde el primer día y nuestro rubro sintió el impacto. La gente la pasó muy mal, con muchos casos de estrés, ansiedad y depresión. La gente necesita entrenar y descargarse porque entrenar es salud. Pero somos uno de los primeros en tener que bajar la persiana ante cualquier medida”, agregó.

Según la Cámara de Gimnasios de Argentina (CGA), en el país había en funcionamiento alrededor de 7900 gimnasios y clubes deportivos a los que asisten alrededor de 2,8 millones de personas. Sólo en el último año tuvieron que cerrar casi el 20 por ciento de los establecimientos a nivel nacional a causa del coronavirus. En la Ciudad, aún subsisten 1.352 gimnasios registrados que reúne a más de 650.000 personas, aunque el 70% de los usuarios abandonaron y dejaron de pagar.

“El caudal de gente baja porque está preocupada y tiene miedo, y les cuesta juntarse con personas por más que realicemos las actividades al aire libre, cumplamos con la distancia social, y la desinfección de todos los elementos de entrenamiento”, explicó la instructora de Moreno.

Aldana Alvear con una de sus tantas medallas en OCR

Con respecto a los subsidios propuestos y entregados por el Gobierno Nacional como el ATP (Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción) o REPRO II (Programa de Reactivación Productiva), Alvear aseguró: “Nunca recibimos ningún tipo de ayuda o subsidio. Tuvimos que seguir pagando todos los servicios durante todos los meses, hasta que no pudimos más y tuvimos que desarmar todo el box y cerrar“.

En este sentido, la CGA reclama desde hace meses que a los gimnasios se los reconozca como agentes de salud; la reducción de la alícuota del IVA al 10,5% para el sector; la continuidad del programa ATP durante los 6 meses posteriores a la reapertura; el acceso a créditos a tasa cero para pago de salarios y la reducción de aportes y contribuciones. Pero aún no hubo ningún tipo de avances en esta causa.

Tras el doloroso cierre, se produjeron una serie de charlas entre los encargados del box de Moreno y los propietarios del lugar, y finalmente llegaron a un acuerdo en donde tuvieron que saldar una deuda de 50 mil pesos, pero antes de la reinauguración también tuvieron que desembolsar una inversión de casi 100 mil pesos para remodelar todo el lugar, y así poder reunir a sus fieles alumnos y captar nuevos clientes de la zona. Y cuando finalmente, tras meses de encierro y sufrimiento, el panorama dejaba de ser oscuro y la energía de siempre volvía en aquel espacio del conurbano bonaerense, volvieron a recibir otro golpe letal cuando el presidente Alberto Fernández anunció la prohibición de circular entre las 20 y las 6 en el área metropolitana de Buenos Aires.

“Invertimos tanto y pusimos tanto esfuerzo en nuestro box y hoy en día no lo podemos utilizar. Al obligarnos a entrenar al aire libre y no contar con un espacio con esa característica tuvimos que alquilar un terreno para poder entrenar con nuestra gente. Cortamos el pasto, lo acondicionamos y podemos seguir trabajando, pero no estamos bien. La mayoría de la gente entrena de noche por motivos laborales y el límite de horario impuesto por el Presidente nos arruina, confesó la atleta morenense.

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Con respecto a la reinvención obligatoria que todos los rubros experimentaron durante la cuarentena, solo el tiempo determinará cuáles de ellos serán perdurables y cuáles no. A la fuerza, la pandemia obligó a los gimnasios a reinventarse y a buscar atajos para intentar retener a sus socios. Algunos no pudieron sobrevivir y cerraron, mientras que otros se volcaron hacia las plataformas digitales para generar ingresos que los ayuden aunque sea a mantener su infraestructura. Los instructores de Force Training formaron parte de este último grupo desde marzo hasta octubre del año pasado, en donde a través de entrenamientos online llegaron a reunir a más de 30 personas.

A modo de reflexión final, las restricciones y la cuarentena pusieron en jaque a todas las actividades que implicaban el encuentro presencial, con el objetivo primordial de eliminar la circulación masiva de gente y así alivianar la cantidad de contagios a nivel nacional. En este sentido, Alvear realizó la siguiente reflexión: “Uno en la vida todo el tiempo se enfrenta con obstáculos a superar pero en este caso son muy difíciles porque sentimos que nunca nos terminamos de acomodar de tantos golpes que nos dieron. No creo que la mejor solución sea el cierre de los gimnasios o las escuelas, porque pienso que son espacio de bien y con un bajo índice de contagio. Trabajamos con el miedo constante de que mañana nos vuelvan a golpear“.