Pese a las restricciones, se realizaron protestas en Plaza de Mayo y Olivos desde la tarde y por la noche hubo incidentes

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Las protestas fue impulsada por usuarios de redes sociales contra las nuevas restricciones que impuso el gobierno de Alberto Fernández; comenzaron por la tarde a las 17, pero siguieron por la noche y frente a la Casa Rosada un nutrido grupo de manifestantes fue reprimido por fuerzas policiales.

Incidentes por la noche en Casa Rosada

Por el malestar social que provocó en diversos sectores el anuncio del presidente de suspender las clases presenciales y prohibir la circulación de 20 a 6 horas en el AMBA; por redes sociales se llamó a una marcha, que en principio estaba pautada para este sábado a las 17 en el Obelisco, también incluyó como lugar de concentración a la quinta presidencial de Olivos, Cabildo y Juramento en el barrio porteño de Belgrano y en Mar del Plata.

Las personas procuraron el distanciamiento social y se manifiestaron en sus autos, que frenaron sobre 9 de Julio para detener el tránsito. Desde los vehículos, tocaron bocina y elevaron banderas y carteles. “El aula más peligrosa es la cerrada”, escribió una de las manifestantes motorizadas, que sostenía su cartel asomada por el techo de su auto. La frase replica los dichos del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien repudió fehacientemente el cierre de escuelas dictaminado por el Presidente.

Los manifestantes portaron banderas argentinas y carteles con consignas en contra de la suspensión de las clases presenciales y del horario dispuesto para el funcionamiento de bares y restaurantes por decreto presidencial.

Decenas de manifestantes cortan el paso de la avenida 9 de Julio, quedando solo un carril disponible para circular. “No hay futuro sin educación. Escuelas abiertas ya”, se lee en uno de los carteles celestes y blancos que elevan los manifestantes. “Vakunagate K. De robar vacunas no se vuelve”, dice, al dorso, el mismo cartel. La mujer que alza el cartel también sacude un sonajero hecho con una botella plástica y piedras. “Es indignante el manejo que hace este gobierno de la pandemia. Hay fútbol pero no hay educación”.

“Las consecuencias del cierre de escuelas será un país de burros, que además estará fundido”, sostiene la manifestante de 56 años, quien prefirió mantener en reserva su identidad. Si bien la mujer no tiene hijos en edad escolar, se acercó al Obelisco a reclamar “por todos los argentinos”. Una amiga, con quien asiste a todas las movilizaciones, agrega, de costado: “El kirchnerismo quiere un pueblo ignorante para poder gobernarlo”.

La fila de vehículos detenidos se extiendió, pasadas las 17.30, unos 200 metros desde del Obelisco. Entre los autos, una mujer embarazada golpea un bidón de agua. Tiene la panza al descubierto y sobre la misma escribió, con fibra negra “Alberto, la educación es mi futuro. Abran las aulas”.

Pasadas las 18, luego de haber entonado las estrofas del Himno Nacional, un subgrupo de personas se trasladó a Plaza de Mayo para continuar su reclamo frente a la casa de gobierno. Dos manifestantes alzaron una pancarta con la frase “democracia sí, dictakracia no”, y detrás de ellos se encolumnaron jóvenes con banderas del Partido Libertario.

Otra mujer, que portaba un cartel con la consigna “con mis hijos, no” manifestó que “la educación es un derecho y yo voy a luchar por eso”.

“Vine por los chicos de todos”, expresó otra manifestante que portaba un cartel con la consigna “la educación dignifica”.

Por su parte, un manifestante dijo que “acá estamos por más libertad, por más trabajo y educación” y agregó que “los bares no contagian”.

Una mujer que se manifestaba frente a la quinta presidencial de Olivos, en el partido bonaerense de Vicente López, afirmó: “Estoy acá por la educación” y sostuvo que “no creo que las medidas sean por 14 días”, en alusión a la suspensión de las clases presenciales.

A las 20, cuando inició la prohibición de circular según las nuevas restricciones, la protesta continuó en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, y en Olivos, frente a la quinta presidencial. Se registraron algunos forcejeos contra la policía en ambas protestas.

En la Quinta de Olivos, una manifestante junto a su hija dijo que está allí “por la educación” y que sabe que “esto no van a ser 14 días, sino que se va a extender. Es un abuso. No se puede permitir”. Por su parte, su hijo dijo que se sintió mal cuando recibió la noticia porque le gusta estar con sus amigos y maestros.

“Nos quitaron tanto que nos quitaron el miedo”, dice el cartel que sostiene una manifestante en la puerta de la residencia presidencial.

“Haga patria, desobedezca”, “nunca más encierro” y “desobediencia civil ya” fueron alguno de los lemas que se difundieron por las redes sociales, en el marco de la convocatoria del 17A.

Frente a la Casa Rosada subió la temperatura de la movilización. Un grupo de personas golpeaba las vallas metálicas y sacudía las rejas que protegen la sede del gobierno nacional. “Alberto, cagón, socialista y masón”, gritaban, con ira, y reclamaban “libertad”.

El enfrentamiento entre la PFA y los manifestantes frente a la Casa de Gobierno sucedió cuando estos comenzaron a mover las rejas y la fuerza de seguridad los apartó violentamente.