El Emprendedor debe recuperar su protagonismo

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El lugar de víctima es incompatible con el emprender, pero desafortunadamente muchos tienen esa actitud frente a lo que les sucede.

Por Alex Contreras

“Mi suegra y sus mil vidas, una mujer sabia, llegó a Argentina a los 14 años, proveniente del sur de Italia, vivió la Segunda Guerra Mundial; no reconoció a su padre cuando volvió de la guerra (después de 8 años de ausencia); vivió en Adis Abeba Etiopía como tantos italianos que intentaban buscar nuevas oportunidades hasta que ganaron los Aliados; terminó en campos de concentración; fue rescatada por el barco que envió el Papa Pio XI; tuvo fiebre en su regreso a Italia y su mamá la ocultó para que no se la quitaran; vino a la Argentina con su madre y hermana, empezaron con una “pasticceria”“.

Conoció a su marido, tuvo 5 hijos y se le murió su única hija mujer pero llegó a su vida una hija del corazón que la acompañó siempre; vivió en salta, la Pampa, Neuquén y finalmente en Buenos Aires.”

Quedó  viuda a los 42 años y sacó adelante a toda la familia; su mayor orgullo fue haber sacado a los hijos adelante y que los cuatro se hubieran recibido. Les enseño a confiar en ellos, a trabajar juntos, a tomar las vida y los proyectos con positividad, a trabajar con compromiso, a ser austeros y respetuosos”. 

“Se despidió sabiendo que se iba y nos dejó un gran legado la unidad! , extrañare conversar y discutir con ella, una mujer con mil vidas ! , ayer se fue pero estará siempre con nosotros!”

El 12 de marzo se fue de esta vida Mariela, una gran persona e incansable emprendedora. Una protagonista de Argentina.Esta hermosa crónica la escribió Patricia, amiga y esposa de uno de sus hijos, mis socios en un emprendimiento desde hace 25 años.

Deja un legado en cuatro hermanos que además de trabajar en forma unida, son titulares de uno de los grupos agroindustriales más importantes del país, y tienen intereses e inversiones en Argentina y en el Exterior en sectores tan diversos como el petróleo y gas; el real estate, la hospitalidad, el entretenimiento y el juego.

En todas mis conversaciones con Mariela no recuerdo haberla escuchado quejarse o transferir la responsabilidad de su futuro al país, a los gobernantes, a los otros. 

Sin embargo, en nuestra actividad de asistencia, acompañamiento e inversión en Startups vemos a diario la queja constante de parte de emprendedores, inversores y actores del ecosistema. Foros, grupos de Wapp inclusos aquellos de ecosistemas oficiales, artículos, asociaciones, talleres, workshops y cualquier actividad o conversación por lo general son espacios de lamentos, llantos y memes constantes. Cadalzos donde lo que se busca es ejecutar públicamente a otro.

Emprendedores que se colocan en situación de pésame a diario.

En una conversación en estos días con Martín Vivas, le realicé esta pregunta directa porque estaba en el proceso de compaginar estas ideas, ¿Víctima o Protagonista? le pregunte: “Solo sos víctima sino entendes que es emprender”

Esta reflexión nos lleva a que el ADN del carácter del Emprendedor es resolver un dolor o problema de otro lo cual me lleva a cuestionarme seriamente – cuando los escucho – sobre la eficacia de los talleres, concursos, programas de incubación y aceleración y toda la parafernalia emprendedora, ya que si no cambia la perspectiva 360 grados, será imposible que tenga éxito. 

El emprendedor está llamado a ser un actor principal en los problemas de los demás, de industrias, de países, de regiones. No al revés. 

El problema nunca es el problema sino la actitud con la que afrontamos ese problema. Nuestra reacción a esa situación.

Es muy fácil estar insatisfecho si tenemos la actitud incorrecta. La actitud es la manera en la que determinamos nuestros pensamientos y eso determina lo que somos y lo que nos rodea.

El éxito de un emprendedor puede ser una consecuencia de lo que otros hagan o dejen de hacer, o puede ser un resultado de una iteración -aunque sea gradual- de nuestras acciones. 

Imágen: agustinaguerrero.com

Si el emprendedor se coloca en la situación de víctima y reclama por lo que le falta, lo que le molesta, lo que no tiene siendo que se lo merece tiene un gran problema muchísimo más grande que la situación que él cree que lo afecta y que tiene derecho irrevocable a llorar.

La posición de víctima tiene una justificación rápida, que trae una gratificación instantánea pero a la vez le trae el beso de la muerte. Cede sin saber su responsabilidad y libertad al solo permitir pensar  “nada puedo hacer”. Lo que parece inofensivo, un juego, una crítica o un deporte diario se transforma en su condicionante.

Si el emprendedor no se siente un protagonista con todas las letras se evita acceder al máximo capital posible que puede aspirar en su camino: el aprender ya que como nada puede controlar y es siempre acreedor de acciones de otros, nunca está en él, nunca hay lugar para los errores y por ende para el aprendizaje. Sin saberlo fracasó antes de comenzar.

Siempre en lo que hacemos hay variables exógenas, es decir circunstancias que están fuera totalmente de nuestro control, pero hay muchísimas variables endógenas, es decir pequeñas acciones que podemos hacer ante esas circunstancias, comenzando por la de no prestarle en absoluto atención a lo que no podemos resolver. Esto libera espacio en el disco rígido de todo emprendedor, y sabemos que su tiempo es el capital más preciado que tiene.

Victor Frankl fundador de la Logoterapia y sobreviviente de un campo de exterminio, en su libro El Hombre en busca de sentido dice: “A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino.”

Esto es algo que un Emprendedor debería saber de memoria y de ahí que la queja y victimización es totalmente incompatible con el carácter creativo de aquel ya que las principales características del hombre según Frankl le aplican de lleno: La voluntad tiene libertad, la voluntad tiene sentido, y la vida tiene sentido. 

Como él dice, la libertad del hombre no es una libertad con respecto a todo condicionamiento, sino más bien como la posibilidad de tomar posición ante cualquier condición que se deba enfrentar.

Esto último debería ser el algoritmo del sistema de todo emprendedor.

Animate a asumir el papel de protagonista. Nuestro hoy requiere de emprendedores con esa actitud.

Necesitamos más emprendedores con la actitud correcta, como la de Mariela.