El avance médico lo impulsan médicos argentinos de La Plata que buscan mejorar las recetas ya existentes.

Un grupo de investigadores del Conicet de La Plata fabrica vehículos nanométricos para mejorar la eficacia de medicamentos para tratar osteoporosis y osteoartritis, informó el organismo investigador, y los responsables son integrantes del grupo Fotoquímica y Nanomateriales Biocompatibles para el Ambiente y la Biología (Nanofot) del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (Inifta, Conicet-UNLP), que en los últimos meses vienen logrando resultados exitosos en estudios para el tratamiento localizado de enfermedades en los huesos.

El grupo fabricó nanopartículas de un mineral llamado hidroxiapatita, el principal componente inorgánico natural de los huesos, pero obtenida sintéticamente en el laboratorio, para que sirvan fundamentalmente para dos propósitos: como sustitutos óseos y en el reparto de fármacos dentro del organismo, se informó en un comunicado.

“Es muy importante reproducir el biomaterial en la misma escala en que se encuentra en el cuerpo para que pueda atravesar los canales de las matrices orgánicas y tenga una alta afinidad con el medio en que se va a mover”, explicó Darlin Pérez Enríquez, becaria del Conicet en el Inifta e integrante de Nanofot.

“En mi tesis incorporé a las nanopartículas los medicamentos comerciales utilizados en afecciones óseas y realicé distintas pruebas en el laboratorio con la hipótesis de que, una vez dentro del cuerpo, podrían viajar a través del torrente sanguíneo directamente hasta el hueso y liberar su contenido al momento de llegado y no durante el trayecto”, explicó la becaria.

“Esto es algo muy ventajoso teniendo en cuenta que la mayoría de los tratamientos que existen son por vía oral y el organismo absorbe apenas un 10 por ciento de la droga, mientras que el resto se pierde en el camino“, precisó.

Explicó que los nanovehículos utilizados consistieron en liposomas –estructuras esféricas que se asemejan a la membrana celular– recubiertas con fosfato de calcio amorfo (FCA), básicamente la misma composición de la hidroxiapatita pero con otra forma, dentro de los cuales se encapsularon los fármacos para poder transportarlos.

Otra ventaja de los nanovehículos diseñados es que se puede rastrear por fotoluminiscencia, una técnica que permite hacer un seguimiento a partir de las reacciones que se producen en interacción con la luz.

“El principal problema de los tratamientos convencionales por vía oral, es que el fármaco llega en muy pequeñas proporciones al sitio blanco, mientras que la mayor parte es retenida por otros órganos y eliminada del cuerpo. Para contrarrestar esa situación, se indican dosis muy altas, que a su vez traen aparejados daños colaterales sobre todo para el hígado y los riñones”, explicó Mónica González, investigadora del Conicet en el Inifta y líder del equipo Nanofot.