La serpiente y el serrucho

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Por David González

Foto: Blickpixel / Pixabay

Una serpiente entró a una carpintería, y mientras se arrastraba hacia la esquina, atravesó una sierra y se lastimó un poco. En el momento se dio vuelta y mordió la sierra, y mordiendo la sierra, se lastimó gravemente en la boca.


Entonces, no entendiendo lo que le estaba pasando y pensando que la sierra la atacaba, decidió enrollarse alrededor de la sierra como queriendo asfixiarla con todo su cuerpo, y agitándose con todas sus fuerzas. Fue así como, desafortunadamente, la serpiente terminó siendo asesinada por el serrucho.”

Entrar a la carpintería es solo una circunstancia y esa carpintería es muchas carpinterías, es la tuya y es la mía y son nuestras carpinterías compartidas, espacios que frecuentamos y donde nos relacionamos con otros. Pero si vos pensas ahora en una de ellas, que puede ser la del trabajo, la familia o la de los amigos, o quizás el club, ahí encontraras a tu serrucho o serás el serrucho de alguien.


Esa persona que te aparece y en la que estas pensando justo ahora que crees que es una molestia, con quien chocas o Tenes roces o te cuesta el buen trato o te encontras en malentendidos o discusiones siempre por el mismo tema, o luchas de poder, competencia o batallas lingüísticas lideradas por el EGO.

Esas dificultades no vinieron para perjudicarte ni quedarse así para siempre, son TU OPORTUNIDAD DE CAMBIO Y SUPERACION, y aunque en muchas ocasiones nos cuesta verlo de esa manera no es nada mágico ni irreal, es parte de los misterios de la vida y hasta que no podamos convertir y ver esa experiencia relacional como una posibilidad (no solo de transformarnos sino de mejorar, de descubrir nuestro máximo potencial) viviremos reaccionando, enojados, en la queja y en la crítica por lo que el otro/a nos hace o nos dice, y eso seguirá trayendo sufrimiento no por las cosas que pasan sino por como interpretamos eso, como nos vemos a nosotros mismos, como creemos que nos ven los otros y como vemos a los que nos rodean y forman parte de nuestra vida.


Es muy interesante que la serpiente es herida en la boca que es la fuente de todas las bendiciones, la valoración, el reconocimiento, con la que podemos crear nuevos y mejores mundos, físicos y afectivos, coordinar acciones que cambien el sistema etc…,.Pero también de todos los pesares, la boca que es tan pequeña pero puede derrumbar un gigante, un proyecto, mil sueños, una historia, una vida entera, un matrimonio, una herencia, una familia, una sociedad, una amistad construida por años, una empresa, relaciones y redes a los que sostenemos y nos sostienen también. Y es ahí que vivimos, nos movemos las personas, en un mar de conversaciones, un mundo de palabras que impactan, que producen emociones.


Estas conversaciones nos ayudan a crear realidades en tres planos según el filósofo y escritor austríaco- israelí Martin Buber quien trabajo arduamente por el dialogo pacifico entre israelíes y palestinos dejando una extraordinaria obra, en primer lugar, conversamos con nosotros mismos ¿Qué nos decimos? Según esta idea de Buber ¿Qué creamos con las palabras y pensamientos en la reflexión constante y privada?.

En segundo lugar, cuando conversamos con otros ¿Qué cosas hablamos y con qué fin? ¿Qué mundos y realidades creamos con las palabras? ¿Respondemos reaccionando siempre de la misma manera? ¿Que generamos con nuestras palabras en la carpintería de la vida? ¿Qué pasaría si respondemos de otra forma o simplemente hacemos silencio?.

Y por último también conversamos con el misterio de la vida, en el mejor de los casos nos preguntamos el para que estamos aquí, cual es el sentido, ¿hay algo más? ¿Cuál es mi llamado como podríamos trascender para no quedarnos en esas peleas pequeñas del aquí y ahora? ¿Existe un creador que pueda traer respuestas a nuestras almas cansadas? o compañía y algún ancla en la sociedad de las soledades virtuales y los naufragios existenciales de un mar de incertidumbre, esta última no es una conversación menor sino diría es la que dirige el resto de nuestras decisiones y proyectos cuando la iniciamos.


Nuestro cuento de hoy nos invita a revisar la conversación con otros para no caer en el mismo error cada vez, de reaccionar, de responder con culpa y enojo en esa relacion y terminar aun mas dolido, dañar al otro y seguir sangrando por la vida, y para eso necesitamos reconocernos ignorantes del manejo de nuestras emociones y mundo relacional. En vez de preguntarnos ¿Por qué me toco este jefe? ¿Por qué estoy con esta persona? ¿Por qué me uní a esta empresa y sociedad? Es tiempo de preguntarnos para que llego esa persona a mi vida, que hay de mi en lo que veo del otro/a ¿Que puedo cambiar yo? ¿Qué me vino a enseñar? ¿No estaré viendo solo lo malo del otro y perdiéndome de ver el detrás? ¿Hay algo de mi pasado que necesito sanar, cerrar, para poder avanzar? ¿Cuáles son los puntos de unión?.


Sin dudas esas preguntas nos conducirán a mejores caminos, a aceptar que ni la serpiente ni el serrucho son perfectos, que no es el otro sino mi mirada sobre el otro lo que me está perjudicando, lo que me puede acercar o alejar, que también cometo errores, que también fallé una y mil veces y que podemos elegir mirar con lentes de compasión, y aunque el otro haga o diga lo que sea, necesito mantenerme firme en la regla de oro, que funciona para todos en todo tiempo, haciendo a los demás lo que me gustaría que hagan conmigo. Que en ocasiones lo mejor es esperar, dejar pasar, hacer silencio o una buena practica es al pensar en esa persona solo pensar cosas buenas que seguro también las tiene, practicar el amor.


Porqué ya no se trata de saber teóricamente, de racionalizar la cosa, eso es una lógica del siglo pasado, lo que nos demanda el tiempo que viene es un aprendizaje del ser, y en vez de saber mas necesitamos ver más, expandir nuestra capacidad de ver. En definitiva, no podemos ver todo lo que al otro le pasa, todo lo vivido y experimentado por la otra persona, que es otro, pero también es un cercano, con una experiencia de vida particular, que hace lo que puede con lo que tiene y en este punto reflexionar en lo que nos enseña la película Wonder” Sé amable porque todos están librando una batalla, y si quieres saber lo que los otros son solo tienes que mirar”.


Al declarar ignorancia vendrá el aprendizaje (no antes) ya que no podemos cambiar lo que no reconocemos, recién ahí podremos emprender la búsqueda de nuevas prácticas, las señales y los maestros llegan para la superación, sino lo aceptamos seguiremos igual, sino es con un serrucho, será con otro, y no podremos ver todas las otras herramientas del taller y nos encontraremos en los mismos lugares emocionales de siempre, con otras caras con punta y filo acechándonos, sin poder elegir.


Amigos/as que el año que comienza seamos constructores de paz, que no esperemos que el otro nos comprenda, nos entienda, sino que estemos dispuestos nosotros primero a escuchar, a ver detrás de las palabras, a ponernos nuevos lentes, los de la compasión, la templanza y la serenidad que nos invitan a ser prudentes con el decir y hacer, que seamos pacificadores y constructores de redes, recordando como dijo Gandhi que “No hay caminos para la paz, la paz es el camino” o como enseño hace mas de dos mil años el maestro de galilea, “Si alguien te hiere en una mejilla ofrécele también la otra” que no solo saludemos a nuestros amigos, a nuestros iguales o a los que nos conviene o nos devuelven algo, porque eso lo hace cualquiera y ahí no marcamos la diferencia solo repetimos más de lo mismo, sin dudas este es un camino de excelencia para aquellos que se animen en el 2021 a superarse, a buscar el amor incondicional, a dejar una huella de amor en otros y no una marca o cicatriz, busquemos este próximo año expandirnos, salir mejores y cosechar todo lo sembrado hasta aquí. ¡Mientras tanto seguimos a una conversación de distancia y no se olviden que la vida es un milagro y el destino lo es todo!.