Luego de un paso efímero por Estudiantes de La Plata, el Jefecito anunció su retiro del fútbol en la conferencia después de la derrota de su equipo ante Argentinos Jrs.

Javier Mascherano decidió este domingo ponerle punto final a su carrera a los 36 años, en el cual el mediocampista surgido en River Plate, pasó por Liverpool de Inglaterra, y el mítico Barcelona de Guardiola, donde conquistó una catarata de títulos y hasta fue capitán. Pero su mayor legado lo dejó con la camiseta de la Selección Argentina donde jugó durante casi dos décadas con un total de 147 partidos.

“Quiero anunciar que hoy me retiro del fútbol profesionalmente. Hoy jugué mi último partido. Es una decisión que la venía pensando, la había hablado con el club. Es el momento de terminar mi carrera, por sensaciones que tengo, por un montón de cosas que me fueron pasando en estos meses, que a nivel personal, habiéndolo pensado todo este tiempo, lo más correcto es terminar hoy. Sobre todo porque viví mi profesión al 100%, di lo máximo que podía”, confesó Masche en la conferencia de prensa, junto a su último entrenador Leandro Desábato.

Su exitosa carrera comenzó en River, donde lo hizo debutar Manuel Pellegrini en agosto del 2003 (unos días después de su estreno en el seleccionado), y dos temporadas después, tras obtener el Clausura 2004, dejó el Millonario a los 21 años en medio de un clamor popular de sus hinchas. Desde Núñez se fue a Corinthians, junto a Carlos Tevez, donde en un año conquistó el Brasileirao y ya estaba en el radar de los grandes equipos de Europa.

En el viejo continente, se puso la camiseta del West Ham en 2016, donde estuvo apenas seis meses ya que lo contrató el Liverpool, que debió hacer una gestión especial ante la FIFA, por haber jugado en tres equipos en una temporada. A pesar de no levantar ningún trofeo, fue importante el gigante inglés tras disputar 94 partidos en 5 temporadas, y ser uno de los emblemas de la institución.

A mediados de 2010, comenzó la que sería su mejor etapa como futbolista al ser contratado por el Barcelona de Pep Guardiola a cambio de 24 millones de euros, en donde tuvo como compañero de Lionel Messi, y fue parte estable e importante, como zaguero central, de uno de los mejores equipos de la historia, ya que ganó absolutamente todo lo que se le cruzó en el camino. Con un total de 202 partidos y 19 títulos en 8 ochos, Mascherano quedó en la historia blaugrana y partió, en 2018 al Hebei Fortune de China.

En Asia, estuvo entre mediados del 2018 y fines de 2019, y tras disputar 50 encuentros y tener ofertas de clubes como el Inter de Miami, fue anunciado sorpresivamente como jugador de Estudiantes y regresó al fútbol argentino. Pandemia de por medio, sólo pudo jugar 10 partidos en el último club de su carrera y se despidió.

Pero si se habla de Javier Mascherano, se habla de la Selección porque el Jefecito se convirtió en un emblema de la celeste y blanca durante 17 años, en donde a pesar de no haber ganado títulos a nivel Mayor, dejó su impronta. Iniciado en Juveniles, integró los seleccionados Sub 17 (2001) y Sub 20 (2003), pero luego tuvo la curiosidad de debutar en la Mayor, de la mano de Marcelo Bielsa, antes de hacerlo en River, el 16 de julio de 2003 en un amistoso contra Uruguay, con apenas 19 años.

Antes, Mascherano había sido sparring en el Mundial de Corea-Japón 2002, pero luego en 2006, jugó el primero de cuatro mundiales: Alemania con Pekerman; luego Sudáfrica 2010 con Maradona, Brasil 2014 con Sabella y Rusia 2018 con Sampaoli. Su mejor versión, quizás, se dio en la Copa del Mundo en tierras cariocas, donde a partir de octavos se convirtió en un pilar del equipo de Sabella por su aporte defensivo, como su milagroso cruce contra el holandés Arjen Robben.

En la parte negativa, Mascherano a pesar de ser el único futbolista en la historia en ganar dos oros olímpicos en Atenas 2004 y Beijing 2008, quedará con el sabor agridulce de haber formado parte de las cinco finales perdidas en las últimas dos décadas: Copa América Perú 2004, Venezuela 2017, Chile 2015, Estados Unidades 2016, y la más dolorosa Brasil 2014.

“Hoy me encuentro con que hace un tiempo me cuesta mucho todo y no quiero faltarles el respeto ni a Estudiantes, que fue el club que confió en mi para mi vuelta a la Argentina, ni mis compañeros ni a esta profesión que me lo ha dado todo”, finalizó el aguerrido volante central para cerrar una etapa gloriosa como futbolista, que comenzó en los potreros de Santa Fe y terminó expandiéndose por todo el planeta.