Por Alex Contreras

Todos tenemos que buscar “canas”, un dicho muy común para quien está expuesto a hacer cosas y librar batallas todo el tiempo.

Los emprendedores nos movemos permanentemente en océanos de incertidumbre porque la labor creativa tiene que ver con ir haciendo carreteras donde no las hay. En ese camino es importante que nos rodeemos de personas que nos puedan aconsejar en diferentes temas.

El mentor o advisor, puede ser a su vez un emprendedor, o un inversor y/o profesional o conocedor sobre determinados temas que ya ha transitado por situaciones parecidas sean estos problemas técnicos o de tensión, de presión, de estrategia, de visión o de angustia.

El mentor, más allá del conocimiento técnico sobre una u otra área del desarrollo puede acompañar al emprendedor en cuando hacer una pausa, o cuando acelerar. Cuando hablar y cuándo callar. Cosas que parecen triviales pero en negocios hacen al protocolo que muchas veces implica que un negocio o inversión se cierre o no.

Cómo resolver un conflicto, cómo alinear y pacificar intereses; como estructurar un equipo son otros ejemplos de zonas en las que un mentor puede y debe aconsejar.

Sabemos que las ideas en los Startups valen poco en la medida que no puedan implementarse. La implementación es un proceso que involucra componentes técnicos pero fundamentalmente de actitud también y de aprendizaje permanente. La capacidad de aprender y mejorar es una actitud que el emprendedor debe desarrollar y sobre esto hay un campo muy fértil de mejora.

Las etapas de incubación, aceleración y escalamiento traen desafíos permanentes a los proyectos. Pivots o cambios constantes, tecnología que se pensó hábil para algunas cosas y que luego hay que desecharla y suplantar por otra. Socios, inversores y clientes que presionan y demandan, exigen.

Estas situaciones estresan no solamente los modelos sino también a los líderes y convengamos que en el tránsito del emprendimiento a la empresa, la gente es todo. Llegaremos hasta donde lleguen nuestras buenas relaciones y esto debe ser materia de cuidado.

El emprendedor, si no tiene experiencia cree que el mundo es muy parecido al slideshare con el cual intenta explicar su proyecto y sueño, pero la realidad es todo lo contrario. Diferente, cambiante, rebelde y sobre esto también hay que aprender a modelar.

El primer prototipo nunca es la compañía, y la empresa se desarrolla en la fricción con el mundo. El cliente y el mercado “desarrolla” a los emprendimientos y todas estas son por lo general cuestiones que les cuestan a los emprendedores.

Estos son algunos temas a tener en cuenta:

  1. Experiencia complementaria y Diversidad: Una de las áreas en las que un mentor aporta mucho valor es a acompañar el proceso de aceptación de lo diverso por parte del líder y del equipo emprendedor. La diversidad trae mucha incomodidad  y esto no es algo malo sino todo lo contrario pero traen al emprendedor una sensación de creer que no lidera, que no se lo sigue o simplemente no se siente confortable tratando de tomar lo distinto y generar consensos. Esto hace que muchas veces entre en conflictos cuando no debe. Un equipo diverso es un equipo más inteligente y obliga a cambiar. La fricción es buena, trae crisis -de la buena- y esto lleva al cambio. Esta es una materia en la que el mentor aporta mucho valor.
  2. Pensamiento incómodo. El mentor debe incomodar a los ejecutores. El mentor debe ser alguien que pregunte, que pregunte mucho para obligar a que el emprendedor salga de la diaria y de sus preconceptos y amores iniciales y entre en un circuito de evaluación y aprendizaje permanente. Debe dar algunas respuestas técnicas cuando fluye más en un rol de advisor (los tipos y subtipos se mezclan) pero cuando trata temas de mejora continua, carácter y desarrollo permanente es bueno que haga pensar al mentoreado.
  3. Un marco de actuación determinado: Es bueno que el mentor establezca parámetros y ambos construyan reglas juntos, claras para que no haya expectativas insatisfechas.
  4. Una agenda periódica por un tiempo: Tener una agenda periódica de reuniones aunque no haya una agenda de temas en los comienzos es importante. En cada encuentro los temas surgirán sin duda y en los inicios la mecánica de reuniones impulsa el proyecto.
  5. Honorarios o Participación: Aquí las opciones son diversas y dependerá del estadio del emprendimiento, y del seniority del Mentor y su dedicación. Si no hay ingresos o fondeo como muchas veces ocurre en los primeros tiempos de un startup, los mentores suelen recibir algunos puntos del capital a cambio de su involucramiento.
  6. Mentoreando se aprende: Enseñando y siendo parte de la solución de los problemas de otros es una gran manera de aprender, sino la más importante. Este es un rol, el del mentor que los emprendedores deben también asumir. Se enriquecen y se multiplica el círculo virtuoso en el ecosistema.