Los estadounidenses no vivían una elección con tanta indefinición desde hace dos décadas, cuando en 2000 la elección se definió en Florida, mientras el Partido Demócrata que ya controlaba la Cámara de Representantes se lamentaba de no poder ganar en la Cámara Alta.

El senador y exvicepresidente Biden, de 77 años, podría alcanzar esos seis electores si gana en Nevada, cuando anuncie sus resultados, y llegar a la Casa Blanca prescindiendo de Pensilvania, el otro estado del que parecía depender el futuro de la Presidencia del país.

Horas antes, en la madrugada, y cuando los resultados aún no eran claros, Trump se apresuró a denunciar fraude a favor de Biden y dijo estar listo a pedir a la Corte Suprema que resolviera las disputas sobre el escrutinio.

“Este es un fraude (…) Queremos que la votación se detenga”, dijo desde la Casa Blanca, luego de que millones de personas se volcaran ayer las urnas para una elección histórica con la mayor participación desde que las mujeres lograron el derecho al voto, en 1920: un 66,8%, o 160 millones de electores, según la web Elections Project.

Más tarde, cuando ya estaba claro que la Presidencia dependía de un puñado de estados donde aún se contaban los votos, su equipo de campaña impugnó el escrutinio ante la Justicia en Michigan y Pensilvania y pidió un recuento de votos en Wisconsin.

Las demandas exigen que se detenga el recuento en esos dos estados hasta que se dé “mejor” acceso a fiscales republicanos a los lugares donde se procesan y cuentan los votos, dijo Justin Clark, el subdirector de la campaña de Trump.

En las presidenciales, aún hay cuatro estados por definirse y dos cuestionados. En cinco de ellos, la diferencia es de entre uno y dos puntos porcentuales:

1. Nevada, donde el escrutinio se frenó con una ventaja a favor del candidato demócrata Joe Biden y recién se reanudará este jueves.

2. Georgia, donde aún faltaban contar 200.000 boletas y Trump mantenía una ventaja de unos 86.000 votos, la mayoría de los condados más poblados.

3. Carolina del Norte, en donde, con 94% escrutado, la ventaja a favor del mandatario era solo de unos 76.700 votos.

4. Wisconsin, Con todos los votos escrutados, la ventaja de Biden era solo de alrededor de 20.000 sufragios.

5. Michigan, Con todos los votos escrutados y una ventaja para el opositor de apenas unos 31.000 votos.

6. Pensilvania, el estado con menos votos escrutados hasta ahora, donde aún faltaban contar más de 1 millón de boletas emitidas por correo y un número incierto que pueden ser entregadas a lo largo de esta semana.

A Biden le alcanza con ganar Nevada y dos de los tres últimos estados -los distritos claves del antiguo cordón industrial del Noreste-, mientras que Trump puede perder Nevada, pero necesita cuatro de los cinco estados restantes.

El Congreso aprobó el mayor estímulo fiscal de la historia por el  coronavirus - Télam - Agencia Nacional de Noticias

LOS RESULTADOS DE LA ELECCIONES LEGISLATIVAS

Los elecciones para renovar el Congreso de Estados Unidos dejaron un gusto amargo en el Partido Demócrata, cuyas chances de pasar a controlar el Senado se reducían este miércoles en base a resultados iniciales y que avanzaban hacia extender dos años más su dominio de la Cámara de Representantes, pero con una mayoría menos holgada.

La sólida defensa de sus bancas del Senado exhibida por los republicanos en múltiples estados con carreras competitivas no excluía del todo, sin embargo, la posibilidad de un triunfo final de los demócratas, ya que seguían sin definirse escaños clave en Carolina del Norte, Michigan y Alaska, y al menos uno por Georgia irá a balotaje en enero.

Los demócratas necesitan una ganancia neta de tres de las 100 bancas del Senado para arrebatar la cámara al Partido Republicano del presidente Donald Trump en caso de que su candidato Joe Biden gane la Casa Blanca, ya que en un escenario de empate en 50 votos por bando, el vicepresidente emite el voto decisivo.

Si Biden no gana la Presidencia, a su partido le serán necesarios cuatro escaños de ganancia neta sobre el total de 35 que se pusieron en juego ayer, 23 en manos de los republicanos y 12 propios.

Los demócratas se aseguraban dos bancas que precisaban sí o sí en Colorado y Arizona, pero perdieron un escaño por Alabama y los republicanos lograban defender el resto de los suyos estado tras estado, limitando de manera dramática los lugares donde la oposición confiaban en dar vuelta asientos.

El actual líder de la bancada republicana del Senado y principal nexo de Trump con el Congreso, Mitch McConnell, dijo que los candidatos a senadores del partido se habían beneficiado de la popularidad y el respaldo del presidente, pero que aún era prematuro cantar victoria antes de que terminaran de contarse los votos.

“Estamos esperando (para ver) si voy a ser el líder de la bancada mayoritaria o no”, dijo hoy McConnell en conferencia de prensa en su estado de Kentucky.

McConnell se despegó sutilmente de Trump, quien anoche se proclamó ganador de las presidenciales pese a que el recuento aún sigue adelante y no hay un claro vencedor.

“Afirmar que uno ganó la elección es algo diferente que terminar el recuento”, señaló el senador, quien fue reelecto por séptima vez tras vencer a la demócrata Amy McGrath, un expiloto de combate.

Las elecciones tanto para el Senado como para la Cámara de Representantes se acompañaron de un aluvión sin precedentes de pequeñas donaciones de cientos de miles de votantes que pusieron plata de su propio bolsillo para tratar de impulsar a candidatos con carreras muy reñidas o directamente cuesta arriba.

Los demócratas “desperdiciaron un montón de plata”, dijo el senador y veterano político republicano Lindsey Graham -un importante sostén de Trump- tras renovar su banca por Carolina del Sur en una dura carrera ante el afroestadounidense Jaime Harrison, pese al asombroso total de 100 millones de dólares en donaciones que recibió su campaña.

“Fue la peor ganancia sobre una inversión en la historia de la política estadounidense”, agregó, citado por CNN.

El decepcionante desempeño fue para algunos demócratas una clara señal de la necesidad de modificar la estrategia del partido para acercarse a los votantes.

“Es tiempo de un enfoque diferente”, dijo hoy John Hickenlooper, un exgobernador demócrata por Colorado que desbancó al senador republicano Cory Gardner, durante un mensaje en vivo por Facebook.

Controlar el Senado es vital para el ganador de la Presidencia. Los senadores confirman a los ministros y otros funcionarios nominados por el presidente, y pueden facilitar o bloquear la agenda de la Cámara de Representantes.

Los republicanos llegaron a los comicios con una mayoría en el Senado de 53 bancas contra 47, y aunque los demócratas dieron una fiera pelea en bastiones oficialistas de costa a costa, el balance de fuerzas en la cámara no era hoy muy diferente al anterior a las elecciones.

Pero el partido de Trump no pudo defender una banca del Senado por Alabama, donde el demócrata Tommy Tuberville, un exentrenador de equipos universitarios de fútbol, derrotó al senador Doug Jones.

La composición final del Senado se encaminaba a decidirse en carreras en Alaska, Michigan y Carolina del Norte.

Los resultados parciales de los comicios para renovar la Cámara de Representantes también fueron agridulces para los demócrata, ya que aunque todo indicaba que retendría su control, su mayoría se había achicado hoy en al menos siete bancas.

Para la media tarde, las únicas ganancias de los demócratas eran una banca republicana por Iowa y dos por Carolina del Norte que representantes republicanos dejaron vacantes luego de un fallo judicial que obligó a rediseñar los distritos electorales del estado.

“Estoy muy orgullosa de poder decir que conservamos la Cámara”, dijo la demócrata y presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que renovó su escaño por California y continuará como líder de este hemiciclo de 435 escaños dos años más.

La popular representante del ala izquierda del Partido Demócrata, Alexandria Ocasio-Cortez, de 31 años, en tanto, fue reelecta cómodamente en Nueva York y confirmó su escaño después de dos años en los que marcó con fuerza la actualidad con sus intervenciones en el Congreso y también con su manejo de las redes sociales.