El mandatario estadounidense responsabilizó a la Organización Mundial de la Salud y al gobierno chino por la propagación de la pandemia y que actuaron en “complicidad”. Alberto Fernández llamó a “globalizar la solidaridad”.

El debate de los líderes de todo el mundo frente a la Asamblea General de la ONU comenzó el martes de manera virtual y con mucha tensión tras un fuerte cruce de acusaciones entre Estados Unidos y China y una advertencia clara del secretario general de Naciones Unidas a fin de “evitar una nueva guerra fría”.

El primero en hablar en esta jornada fue, como es tradición, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien fue directo a defender una de sus políticas más cuestionadas en el mundo, la ambiental.

“Somos víctima de una de las más brutales campañas de desinformación sobre la Amazonía y el Pantanal”, dijo.

Bolsonaro no defendió sus acciones sino que se limitó a condenar las críticas que ha recibido y a tildarlas de mentiras.

“Brasil se destaca como el mayor productor mundial de alimentos y por eso hay tanto interés en propagar desinformaciones sobre nuestro medio ambiente”, sostuvo.

“La Amazonía brasileña es riquísima. Eso explica el apoyo de instituciones internacionales a esa campaña respaldada por intereses oscuros a la que se unen asociaciones brasileñas, aprovechadoras y antipatrióticas, con el objetivo de perjudicar al gobierno y al propio Brasil”, añadió.

Pero fue el segundo discurso de la jornada el que marcó definitivamente el clima de tensión política dominante este año de pandemia -que obligó a todos los líderes a grabar un mensaje desde sus países- y de crisis económica global.

“El Gobierno chino y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que virtualmente está controlada por China, declararon falsamente que no había evidencia de transmisión entre humanos; después dijeron con falsedad que las personas sin síntomas no propagarían la enfermedad. Naciones Unidas debe responsabilizar a China por sus acciones”, denunció Trump, según la agencia de noticias AFP.

Además, el mandatario, que se presentó como el “pacificador” del mundo por los recientes acuerdos de normalización de relaciones diplomáticas que consiguió entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin en Medio Oriente y las negociaciones de paz en Afganistán, hizo una nueva defensa del nacionalismo.

“Durante décadas, las mismas voces cansadas propusieron las mismas soluciones fallidas, persiguiendo ambiciones globales a costa de su propia gente, pero solo cuando cuidas de tus propios ciudadanos puedes encontrar una verdadera base para la cooperación”, sentenció.

Cuando le tocó su turno, el presidente chino, Xi Jinping, hizo todo para contraponerse a Trump, aunque no lo nombró nunca.

“No debería estar permitido que se haga lo que uno quiera y actuar como un hegemón, un bully o el jefe del mundo; nadie debe estar sometido por aquellos que levantan su puño, no debe haber prácticas de excepcionalismo o doble estándares, tampoco debe distorsionarse la política internacional o usarla de pretexto para deslegitimar los derechos e intereses de otros países”, señaló Xi, citado por la agencia de noticias china Xinhua.

También le contestó al secretario general de la ONU, António Guterres, quien había inaugurado la semana de discursos con una fuerte advertencia: “evitar una nueva guerra fría”.

Guterres había afirmado que se está “avanzando en una dirección muy peligrosa”:

“Nuestro mundo no puede permitirse un futuro en que las dos mayores economías creen una gran grieta que divida el planeta, cada una con sus propias reglas comerciales y financieras y sus propias capacidades de Internet e inteligencia artificial”, advirtió.

Xi sostuvo que no tiene “intención de pelear ni una guerra fría ni una caliente con ningún país” y se presentó como un defensor del multilateralismo y el diálogo.

Con ese mismo tono conciliador, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, destacó que su país fue el primero en el mundo en aprobar una vacuna contra el coronavirus -pese a que aún está en la última fase de desarrollo- y ofreció dosis gratuitas a la ONU para inmunizar a sus empleados.

Este año, Putin eligió evitar las controversias y los temas sensibles, y solo se refirió tangencialmente a una de las más recientes decisiones unilaterales de Estados Unidos que más malestar generaron en la ONU e incluso entre sus aliados: la reactivación de las sanciones internacionales suspendidas por el acuerdo nuclear multilateral de 2015, al que Trump abandonó.

Putin advirtió en su discurso de los efectos económicos a largo plazo que va a tener la actual crisis y defendió la necesidad de que toda la comunidad internacional trabaje junta para impulsar el crecimiento, por lo que hizo énfasis en la importancia de eliminar barreras, restricciones y, sobre todo, “sanciones ilegítimas” en el comercio internacional.

Más claro y contundente fue el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

“Francia, con sus aliados alemanes y británicos, mantendrá su exigencia de aplicación plena y total del acuerdo de Viena de 2015”, dijo el mandatario para recordarle a Irán que no aceptarán que avance en su desarrollo nuclear, pero también le envió un mensaje a Trump

“No transigiremos, sin embargo, sobre la activación de un mecanismo que Estados Unidos no está en condiciones de activar”, agregó y recordó que Washington abandonó unilateralmente el acuerdo que ahora invoca.

Irán también se sumó hoy a la discusión. “No somos un elemento de negociación en las elecciones estadounidenses ni en su política doméstica”, se quejó el presidente Hasan Rohani en un discurso grabado y advirtió de cara a los comicios presidenciales estadounidenses de noviembre próximo: “Cualquier gobierno estadounidense después de las elecciones no tendrá otra opción que ceder ante la resiliencia de la nación iraní.”

Alberto Fernández brindó un discurso ante la inauguración de la 75° Asamblea General de las Naciones Unidas. “El verdadero progreso se construye con todos adentro”, indicó el mandatario.

En un mensaje de unos 15 minutos -el tiempo otorgado a las intervenciones de cada uno de los jefes de Estado y de Gobierno- el Presidente agradeció el apoyo de la comunidad internacional en la renegociación de la deuda, adelantó que las conversaciones con el FMI se encararán “responsablemente”, en un marco de respeto de la Argentina por los compromisos contraídos, y reiteró el reclamo nacional de soberanía sobre las Islas Malvinas.

El presidente argentino propuso un “cambio estructural de las economías” para “globalizar la solidaridad” en el mundo, un acuerdo colectivo hacia el “crecimiento inclusivo de las naciones” y un compromiso de que la vacuna contra el coronavirus sea “un bien público global, accesible en forma equitativa” para todos los países.

“No es tiempo de globalizar la indiferencia sino de globalizar la solidaridad en múltiples dimensiones”, frente a la pandemia de coronavirus, enfatizó Alberto Fernández, en un discurso que pronunció ante la 75 Asamblea General de las Naciones Unidas, que se desarrolla en forma virtual por las restricciones sanitarias por el Covid-19.

Alberto Fernández convocó a los países del mundo a ser “arquitectos de una nueva casa común”, tras resaltar la prédica del papa Francisco para recrear un multilateralismo en base a la solidaridad.